Calle Cervantes 18 13432 Ballesteros de Calatrava /Ciudad Real (Castilla-La Mancha|España)
Conocida antiguamente como la Casa Grande, esta granja de estilo neoclásico situada a tres kilómetros del Aeropuerto Central de Ciudad Real, supone un ejemplo de la arqueología industrial rescatada para uso hotelero. Desde luego algo más que una venta castellana, el Palacio de la Serna nació como remodelación de una granja neoclásica del siglo XVIII al gusto e imaginación de Eugenio Bermejo, artífice esforzado de todo esto.
Mil y un apodos puede atribuirse al proyecto en cuestión, un sinfín de etiquetas con las que definir el resultado de tanto trabajo, pero de lo posvanguardista a lo onírico, lo cierto es que vivir en este hotel se antoja toda una experiencia sensorial. Vivir el arte, mejor que un museo donde sólo se contempla. Además de un aula de artes plásticas, una biblioteca de arte y filosofía contemporánea, una galería de arte contemporáneo, donde se organizan exposiciones de pintura, escultura, fotografía, video, montaje y audiovisuales, y un jardín encantado de esculturas, el itinerario del hotel desvela en sí mismo una transferencia artística de formas y arquitecturas, una aplicación conceptual de elementos como marquesinas, escaleras o bóvedas. ¡Qué decir del laberinto volcánico excavado bajo tierra!
Se ha respetado con escrúpulo algunas estéticas y materiales antiguos, aunque la presentación como mínimo resulta ecléctica. Habitaciones, del todo originales, combinan ornamentos de vidrio y hierro fundido con elementos medievales, tal vez extravagantes, con colores chillones y cabeceros barrocos.
Nombres como Pozuelo, Fuensanta A, De Malta B o Torre de Alcántara recuerdan que estamos en La Mancha.
¿Quieres conocer mejor al propietario del hotel, Eugenio Bermejo? Notodohoteles te lo presenta.
Además, el Palacio de la Serna pertenece a la red de Hoteles del Arte. Pincha y te informamos.
individuales: 2, dobles: 5, dobles especiales: 11, junior suites: 7, suites: 5;
todas con
calefacción, aire acondicionado, acceso a internet, ordenador personal, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV Canal Plus, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, plancha, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
garaje, jardín, piscina exterior, salas de convenciones salón de estar, chimenea, business centre, transporte al aeropuerto, piscina infantil
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
NO SE PERMITE FUMAR EN LAS HABITACIONES
DISPONEMOS DE SALON SOCIAL PARA FUMADORES Y NO FUMADORES
+ hoteles para fumadores
admitidas
Nunca
Eugenio Sánchez Bermejo
El Palacio de la Serna se acompaña de un museo de escultura al aire libre con una laberinto de 7.000 metros cuadrados excavado en la tierra y hecho con roca volcánica.
La originalidad y audacia del proyecto. El diseño de mueble e inmueble, la revisión de la arquitectura palaciega y la experiencia artística del taller y el jardín. Y sus teatrales habitaciones.
Acercarse al cerro de la Atalaya, donde se alza el castillo de Salvatierra, en la carretera que une Puertollano con Calzada de la Calatrava. O al ventoso Campo de Criptana, hito principal de la ruta de Don Quijote, junto a El Toboso, Argamasilla de Alba, Almagro, el Campo de Montiel y Villanueva de los Infantes, entre otros. Parajes emblemáticos de la militancia ecológica: el parque nacional de Cabañeros, el concurrido humedal de las Lagunas de Ruidera y el segundo parque nacional de la región, el de las Tablas de Daimiel.
Ante todo agradecer a Eugenio y a su esposa el trato personalizado y la hospitalidad que nos han ofrecido logrando que nos sintiéramos mejor atendidos y con una tranquilidad inusual. Nuestro principal interés radicaba en encontrar un paraje donde disfrutar de esa paz y sosiego tan dificil de lograr en nuestra vida cotidiana. Y, en segundo lugar, aprovechar para conocer un poco más de esa España un tanto desconocida pero de un atractivo especial por su historia, sus gentes, paisajes y sus colores extraordinarios. Es de destacar el gran trabajo arquitectónico que han llevado a cabo en este hotel, pues pudimos contemplar fotografías del estado en que se encontraba el antiguo palacio y la gran transformación que ha sufrido. Todo ello completado con el toque personal de Eugenio y sus grandes obras de escultura, pintura y demás. Las habitaciones respiran lujo e intimidad y disponen de todas las comodidades deseables. La restauración es exquisita, con variedad de oferta y digna de los grandes pudiendo degustar desde la comida tradicional castellana hasta platos más sofisticados. El personal de servicio, en todas sus áreas, ha estado también al nivel que requiere un lugar como el Palacio de la Serna por su amabilidad y profesionalidad.
Es como estar en otro mundo. Nos alojamos en una torre, pero la escalera de acceso nos dio poca seguridad, además de muchísimo vértigo. Por la noche, la fuente central se ilumina y todo el patio del comedor se llena de luz y color. El problema es que un Cd de piano suena repetitivamente desde las nueve de la mañana hasta la noche. La comida fue muy buena, pero me sorprendió que me cobraran el agua del grifo. La camarera nos la trajo en una garrafa, no en botella cerrada. Pero a todos nuestros amigos les ha encantado el hotel.










(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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