Lugar Carrejo 1 (finca) 39500 Carrejo/Cabezón de la Sal /Cantabria (Cantabria|España)
Antigua cuadra y pajar, junto a otro edificio en el jardín, una vieja fábrica de luz de 1881 rehabilitada. Se trata de una casa de piedra de sillería con capilla y escudo convertida, más tarde, en una casa familiar. Hoy la regentan dos hermanos de la familia, Alfonso e Isabel Álvarez.
Ubicado a poca distancia de Cabezón de la Sal, puerta de entrada a la reserva natural del Saja y del valle de Cabuérniga, ha sido adoptado por la marca de calidad Rusticae.
Habitaciones convenientemente equipadas y mimadas por sus propietarios. La madera en los suelos y cabeceros y la belleza de los tejidos, lino y algodón provenientes de la fábrica textil de Cabezón de la Sal, les aporta un cierto toque de calidez.
Armonía y líneas limpias. Interiores de tendencia minimalista con grises en las paredes, diseño en el mobiliario y una colección permanente de fotografía española.
En la planta baja se encuentra el comedor de desayunos y cenas, sobrio y elegante, el salón con sofás en tonalidades oscuras, chimenea y una pared librería.
La salida al jardín se realiza a través de un magnífico y espacioso porche de madera. El jardín, de 30.000 metros cuadrados, acoge árboles autóctonos centenarios y un riachuelo lo cruza de un extremo a otro.
dobles: 8, junior suites: 2, suites: 2;
todas con
calefacción, camas kingsize, ordenador personal, TV satelite, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
jardín, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar, transporte al aeropuerto
servicio de canguro, área de juegos
Nunca.
Alfonso e Isabel Álvarez
Además de los desayunos y cenas del hotel, merece la pena probar los platos de La Braña, en el mismo pueblo.
En Santillana del Mar, cuevas de Altamira; en San Vicente de la Barquera, paseo por su villa marinera; parque natural de Oyambre; cuevas del Soplao; la aristocrática Comillas y su Universidad Pontificia.
Badminton, el voleyball y el golf.
El sitio es estupendo. Supongo que hay habitaciones que valen lo que piden.. pero desde luego que la que nos dieron a nosotros no. Era una habitación en la parte de arriba, y además de pequeña era abuhardillada. Tanto, que con 1,60m que medimos nosotros, nos dimos varios golpes en la cabeza. La habitación estaba muy bien, pero no costaba ese precio. El servicio deja bastante que desear. No son nada atentos, y no tiene nada que ver con el sitio. Carecía de bastantes cosas. La cena también dejaba qué desear. El menú, nada variado. Sólo había un primero, un segundo y un postre. Sin discusión. Y el desayuno estaba muy bien, pero no valía el precio que nos cobraron. Salimos de allí corriendo a pesar de que el lugar era estupendo.