Avenida Trafalgar 4 11160 Caños de Meca/Barbate /Cádiz (Andalucía|España)
Es un desahogado hotelito que se abrió en 2004 y todavía sigue ultimando detalles para parecer más glamouroso. Desde la terraza, colindante a la recepción, se tiene unas vistas agradables a las desnudas playas de Caños de Meca y al parque natural de la Breña, dibujado a sus espaldas. En pleno salvajismo gaditano, no hace más que invitar a su disfrute desde unos espacios sencillos, luminosos.
Las habitaciones son amplias y cómodas, bien insonorizadas y con nuevos aditamentos tras la última reforma, véase las pantallas de 32 pulgadas, los aparatos descodificadores de televisión satélite, las neveritas o los amenities del aseo. El mobiliario, sencillo, aunque carente del diseño que sí desprende, sin embargo, el colorista logotipo creado para la carta y ensamblado en el toldo de la entrada al hotel. Un jardín privado y una piscina de reciente creación completan las instalaciones. También, entre sus novedades, un nuevo equipo de cocina capitaneado por el chef cántabro Felipe Retortillos.
Ahora bien, como muchos hoteles con encanto, los mayores piropos se los llevan los propietarios y el servicio: José Manuel Morillo, Alberto Reyes y compañía.
dobles: 2, dobles especiales: 2, junior suites: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, mesa de trabajo, secador de pelo
garaje, jardín, piscina exterior, salón de estar, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro
según la normativa vigente, las zonas comunes y espacios cerrados son zonas libres de humos. Hay zonas destinadas para fumadores.
+ hoteles para fumadores
admitidas
Se solicita unas normas de comportamiento.
Del 1 de noviembre a 15 de marzo.
José Manuel Morillo
Las estancias vistas miran al mar o al parque natural de La Breña.
Playas: Los Castillejos, Las Cortinas y La Laja. En seguida, el parque natural de La Breña, con sus sistemas dunares, pinares, marismas y acantilados. Cabo y faro de Trafalgar.
Nuevo, pequeño y armonioso hotel-restaurante. Siete habitaciones dobles donde el espacio, la sutileza y el encanto, es el denominador común de todas ellas. Nuestro restaurante, mezcla de tradición y modernidad, sorprende por nuestra carta, nuestras instalaciones y nuestro servicio. La proximidad del mar, la protección del parque natural y nuestra gente, harán inolvidable su estancia en La Breña..
1 gran suite, 2 suites, 2 habitaciones dobles y 2 dobles abuhardilladas con terraza; todas ellas con baño completo y exteriores con vistas al mar o al parque natural de La Breña.
Frente al mar
Parking privado
Cafetería-restaurante
Terraza cenador
Pago con tarjeta de crédito
Admisión de animales: consultar
Recomendaciones:
Visita del Museo de la Almadraba en Barbate
Paseo por el conjunto Histórico-Artistico de Vejer de la Frontera
Museo NMAC-Montenmedio (Vejer)
Ruinas romanas de Baelo-Claudia (Playa de Bolonia)
Senderismo por la ruta de la Torre del Tajo (Los caños de meca)
Avistamientos de cetáceos (salida desde Tarifa)
Excursión a Tánger (salida desde Tarifa)
Ruta por las ganaderías de toros bravos de la zona de Medina-Sidonia
Paseo en barco, visitando las almadrabas y el acantilado del Parque
Natural (salida desde Barbate)
Atardecer en el faro de Trafalgar
Un lugar maravilloso con unas vistas al Atlántico increibles. Después de una baja laboral por estrés, me ha ido de mil maravillas instalarnos en este hotel con unas atenciones por parte de Juan Manuel y Alberto, junto con todo su equipo de empleados, que no habíamos encontrado hasta ahora en ningún otro lugar, te sientes tan bien como si estuvieras en casa. Tengo que destacar del hotel que tiene una cocina de calidad Michelin, con unos postres muy trabajados. Recomiendo este lugar tan peculiar a cualquier pareja que quieran pasar unos días de relax, sol, playas verdaderamente salvajes.
Intento todos los años escaparme algún día a este maravilloso sitio, del cual sólo cabe decir que dignifica al sector turístico. Las habitaciones me parecen amplias y bien equipadas y el restaurante, de lo mejor en la zona. Su personal es algo ya que no se encuentra. Ese trato llano, cercano y no forzado te hace estar entre amigos. Como cliente, llegas a sentir que formas parte de este maravilloso proyecto.
Llevo cuatro años veraneando en este hotel y tengo que darles las gracias por tratarnos siempre como amigos y no como huéspedes. Su comida es espectacular: se me hace la boca agua sólo de pensarlo. La habitación, una pasada. Y qué bien tratan a mi niña (una perrita llamada Lúa)...
Réplica del hotel: No dejamos de reconocer que en determinados momentos hemos tenido algunos problemas tanto con la lavandería como con un trabajador que inmediatamente fue despedido por su falta de profesionalidad. De hecho, durante el cierre invernal, hemos elaborado un nuevo Plan General de Higiene, hemos contratado una persona para supervisar exclusivamente su cumplimiento y hemos cambiado de lavandería a otra con mejor servicio. Ahora estamos elaborando unos nuevos uniformes para toda la plantilla con el objeto de subsanar estos fallos que tuvimos y seguir mejorando en lo sucesivo en todos los aspectos, para lo cual la opinión crítica de nuestros clientes es fundamental. A partir de este momento consideramos enmendados todos los defectos aludidos por la usuaria anterior.
Lamento ser yo la que ponga la nota negra a este hotel. Las otras opiniones son ciertas, pero la limpieza de las habitaciones en general y de los baños en particular deja bastante que desear. Las toallas son pésimas. Y el remate fue la camisa del cocinero: por favor que se la lave, aunque sea una vez a la semana.