
Es un desahogado hotelito que se abrió en 2004 y todavía sigue ultimando detalles para parecer más glamouroso. Desde la terraza, colindante a la recepción, se tiene unas vistas agradables a las desnudas playas de Caños de Meca y al parque natural de la Breña, dibujado a sus espaldas. En pleno salvajismo gaditano, no hace más que invitar a su disfrute desde unos espacios sencillos, luminosos.

La telefonía móvil llegó a este hotel antes que a ningún otro en España, y eso que sus cimientos soportan nada menos que seis siglos de historia. Otros indicios de modernidad -grifería Grohe en los baños, barras calefactoras para las toallas, tapas de madera- han adaptado a esa señorial hacienda andaluza a las necesidades del viajero actual, y sin embargo, no ha prescindido de los detalles arquite...
