Carretera Factoría s/n 10624 Las Mestas /Cáceres (Extremadura|España)
La historia se remonta a los tiempos de Alfonso XIII, cuando se construyó a instancias del patronato creado por él en las Hurdes las denominadas factorías, edificios que en este caso albergaban una escuela, una clínica y una casa cuartel de la guardia civil. La de Mestas fue elegida para reconvertirla en hospedería, con lo que ello implica: decoración moderna ajena a la fisonomía del conjunto, aunque calidad y confort para despreocuparse de lo que acontece a kilómetros a la redonda. Y es que se trata de las Hurdes, donde el silencio retumba y el espíritu se ensancha con aire de montaña.
dobles: 26, junior suites: 4;
todas con
calefacción, aire acondicionado, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
jardín, piscina exterior, salas de convenciones con capacidad para 300personas
bar cafetería, restaurante
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Acorde con la Ley hay 21 habitaciones para no-fumadores y 9 para fumadores
+ hoteles para fumadores
Nunca.
Ana Dominguez
Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V, 6000
Impuestos incluidos
Cuando llegamos, debido a una tormenta, estuvimos incomunicados durante más de 24 horas (sin cobertura y sin teléfono fijo). En la televisión sólo se ve canal sur (¿por qué no ofrecen tv por satélite?). El baño estaba averiado (la bañera no desaguaba y la ducha no funcionaba bien) y no suficientemente limpio. Nos quejamos a un recepcionista un poco estirado y nos cambiaron de habitación al día siguiente. Sí, la cama era de 2x2, pero dura como una piedra. Ofrecen carta de almohadas de las que luego no disponen. Respecto al silencio no puedo decir más claro que no lo respetan: tienen las 24 horas hilo musical en todas las zonas comunes. El desayuno está bien en cantidad pero no en calidad. La decoración fría e impersonal. Pero el entorno es precioso.
Habitaciones limpias y bien equipadas.
La piscina es pequeña, pero el entorno es impresionante, engullido por las montañas. No recomiendo la gastronomía, pues se come mucho mejor en el chiringuito del río que está justamente debajo. Lo mejor: la cama de 2x2 y las dimensiones de la habitación.