
Xerete, paraíso entre agua según los árabes, valle y río, Jerte florido y tupido de la blancura de sus cerezos, al alcance de la mano y de la vista desde un hotelito robusto, cimentado en piedra, madera y teja. En el mismísimo pueblo del Jerte, Túnel del Hada consta de dos bloques abiertos al paisaje, uno remachado por maderos en desequilibrado dibujo, el otro protagonizado por dos hileras de terr...


Casa solariega de principios del siglo XX a las puertas de la ciudad monumental. Una sutil labor de readaptación aprovecha los techos, el lucernario y el estuco veneciano de la escalera central hasta lustrar un encantador hostalito, luminoso y bien conjuntado. 9 estancias, 3 de ellas suites, se valen sin necesidad de más instalaciones para convencer. Lamparitas de tela, cabeceros con dibujos estam...

Hervás presenció la construcción de este edificio allá por el año 1.664, creado con la condición de funcionar como el Convento de los Tinitarios. El paso de los años se encargó de destinar otras funciones al inmueble de fachada de piedra rematada con ladrillo visto, y se convirtió, más tarde, en hospital, y luego en Casa Consistorial. Pero fue en el año 2.000, tras una cuidada rehabili...


Caserón de piedra, teja y madera tallada en una parcela de cinco hectáreas con jardín, piscina y pista de tenis, en plena sierra de Gredos. Amparo Mateos y su marido, José Manuel Domínguez, montaron el alojamiento en la antigua era del abuelo de Amparo; de ahí el nombre de su restaurante, La Era de mi Abuelo. Las habitaciones, amplias y bien pertrechadas, gustan por su esmerada decorac...

Dicen que el buen perfume se encierra en frasco pequeño o, en este caso, tras la minúscula fachada de un edificio centenario, situado en una esquina de la plaza de Guadalupe. Dos farmacéuticos de profesión regentan el hotel desde 2002 y ofrecen al huésped el antídoto idóneo contra el aburrimiento estético: desde las piezas de forja, cobre y maderas nobles hasta las pinturas de autores regionales, ...
