
Los dominicos adquirieron el convento cuando la duquesa de Plasencia, Leonor de Pimentel, se lo entregó a mediados del siglo XV, junto a la riqueza gótica que hoy decora sus interiores, sustraída del palacio de Mirabel. De entre tales asombros, insospechadas desde la fachada principal, destacan un claustro renacentista acristalado, una biblioteca con 2.800 volúmenes y el refectorio conventual, hoy...