
En tierra de conquistadores, la devoción por sus héroes del pasado se palpa a cada paso. Muy cerca de la plazuela donde se alza en bronce la imponente estatua de Pizarro, en el cogollo amurallado de la villa medieval, una casa solariega del siglo XV rinde su particular tributo a la memoria de otro ilustre hijo de Trujillo. La casa natal de don Francisco de Orellana, capitán general de Nueva Andalu...