Brahmsstraße 10 14193 Berlín (Berlin|Alemania)
Suntuosidad palaciega en esta mansión del residencial y exclusivo Grunewald, ambientada por el mismo equipo de restauradores que encumbró el nombre de Sanssouci Palace, en Potsdam.
Recreada fielmente tal y como fue el hogar de la familia von Pannwitz -Walter von Pannwitz fue mano derecha del káiser Guillermo- desde 1914, puede presumir de llevar el sello indiscutible de todo un Karl Lagarfeld.
Boato de época para los lujosos salones y finura francesa para la restauración en el barroco restaurante Vivaldi o en el acristalado salón de desayunos Le Jardin. Cuando el tiempo lo permite, la pradera se convierte en el mejor lugar para degustar el primer condumio, así como el almuerzo o cualquier cóctel. Imagen idílica alrededor de un kiosquillo de cuento. El invierno demanda recostarse frente a la chimenea en uno de los butacones de Le Tire Bouchon, el bar de estilo inglés.
El área wellness vuelve a respirar marcado acento francés, a través de los cosméticos con que se aplican los distintos tratamientos. Y en las alcobas, más recargamiento a medida que se araña categoría. De las más normalitas a la suite Káiser hay más de un paso, pero nunca falta el oropel de sus candelabros, de sus butacas clásicas, de sus lienzos, de sus alfombras y sus tapices bajo los que se esconde un muestrario de alta tecnología para facilitar la estancia.
dobles: 27, dobles especiales: 15, junior suites: 3, suites: 8;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, ordenador personal, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar gratis, plancha, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
Salida a las 17 horas, servicio 24 horas, garaje, jardín, piscina climatizada, tenis, salas de convenciones con capacidad para 80personas , gimnasio, sauna, salón de estar, business centre, transporte al aeropuerto, piscina infantil
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro, área de juegos
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
admitidas
En algunas habitaciones y en el lobby. Prohibidos en las áreas públicas
Nunca.
Tania Sáez de Guinoa
El primer eslabón de la cadena AlmaHotels deslumbró a propios y extraños con el refinado lujo palaciego del The Schlosshotel Im Grunewald. La decoración lleva el sello inconfundible de Karl Lagarfeld, uno de los diseñadores más influyentes de los últimos tiempos como director creativo de Chanel.
He pasado cinco días estas Navidades en el Schlosshotel Im Grunewald y puedo decir que he estado encantada. El hotel es una pequeña joya por su historia y su arquitectura, por cómo se ha mantenido la decoración jugando con el pasado y lo moderno, sin tener la sensación de ser algo fingido y donde ningún elemento parecía estar de más. Me he sentido muy cómoda: es un lugar acojedor donde no te da miedo rozar los rincones y los objetos que los ocupan; es un lugar cálido al que te gusta volver después de un día de paseo (especialmente éstos en los que ha hecho tanto frío) para refugiarte en sus chimeneas o en las aguas tibias de su pequeño y coqueto spa; las instalaciones me parecen más que adecuadas y la restauración no deja nada que desear: desayuno muy correcto, servicio de habitaciones y restaurantes en consonancia con el entorno y con lo que debe ofrecer un hotel de esas condiciones. El día de nuestra llegada habíamos reservado para tomar un "afternoon tea" y puedo decir que cumplió todas las expectativas (los "scones", la "clotted cream", los sandwiches de pepino y su combinación con los dulces típicos navideños berlineses fue perfecto). Tal vez contábamos con un pequeño "enchufe" al ser españoles, pues la subdirectora, la encantadora cordobesa Sara, contribuyó a que nos trataran especialmente bien: mejoraron la reserva de nuestra habitación, todo el mundo fue amabilísimo y se preocuparon por realizar todas las reservas que solicitamos para cenar en distintos restaurantes de la ciudad y en proporcionarnos el listado de actividades culturales de toda índole que se celebraban en esos días en Berlín. Insistieron incluso para poder conseguirnos entradas en una ópera que ya sabíamos de antemano que iba a ser difícil dada la proximidad de las fechas. El entorno también es bellisimo: aunque era pleno invierno y estaba todo cubierto con una gruesa capa de nieve, se adivina un precioso paseo por el Grünewald y las casas de la zona son impresionantes. Si tuviera que señalar algún inconveniente sería sólo el hecho de que en las zonas comunes del hotes se mezclan fumadores y no fumadores y puedo decir que la gran mayoría son fumadores. Tal vez alguna pequeña separación no estaría de más, porque aunque no soy extremada en ese tema, sí me gusta disfrutar de las comidas, o de una merienda o una copa sin humos de vez en cuando. Por lo demás, la intención es que se convierta en mi centro de operaciones en los próximos viajes a Berlín.








(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
¿Quieres saber qué más privilegios obtienes al ser socio VIP de Notodohoteles.com? Pincha aquí