Hotel Pousada do Castelo de Alvito ( Alvito / Beja )

Largo do Castelo 9 7920-999 Alvito /Beja (Alentejo|Portugal)

Teléfono:
+351284480700
fax:
+351284485383

Descripción

Además de monumento nacional, el huésped encontrará en este castillo del siglo XV, perteneciente al barón de Alvito, la que fue residencia eventual de diversos monarcas portugueses. Contrasta su augusta fachada, rematada por una muralla con torreones almenados, con la prolífica riqueza interior en forma de elementos góticos, mudéjares y manuelinos. A ellos se añade un interiorismo actual de buen gusto, en el que destacan los cabeceros con tapices, las moquetas rojas, los ricos estampados... De noche, una sutil iluminación embellece el patio interior almenado.

Nuestro crítico hotelero, Fernando Gallardo, da buena cuenta del hotel en nuestro espacio dedicado a su crítica. Historia, diseño, mesa y mantel, estilos arquitectónicos y hasta los acordes de un fado. No te lo pierdas, sabrás todo lo que hay que saber del antiguo Castelo de Alvito.

Datos de interés

Habitaciones:

dobles: 13, suites: 7;
todas con calefacción, aire acondicionado, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo


Instalaciones:

jardín, piscina exterior, salas de convenciones con capacidad para 120personas , salón de estar, salón de billar


Comidas:

bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre


Discapacitados:

algunas habitaciones adaptadas para discapacitados


Cierra:

Del 14 de Diciembre al 03 de Abril.


Gerente:

Conceiçao Sousa

Tarifas

 
Precios Orientativos

Hab. doble

120 €

Hab. doble especial

144 €

Suite

162 €

 

Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V

 

IVA (5%) no incluido

 

Crítica de Fernando Gallardo

A imagen y semejanza de los paradores de turismo, las pousadas de Portugal custodian entre sus muros la memoria de un pasado escrito por reyes, obispos y juglares a beneficio de quienes hoy saben apreciar el arte de la hospitalidad cortesana.

Palacios, castillos y conventos transfigurados en modernas hospederías, como la que el organismo público ha inaugurado en el Baixo Alentejo -una prolongación empar y desorbitada de la Extremadura española-, cerca de las históricas piedras de Beja. El castelo de João Fernandes da Silveira, primer barón de Alvito, había servido de residencia ocasional a varios monarcas portugueses antes de que, tras un prolongado abandono con visos de ruina, la red nacional de Pousadas (Enatur) decidiera integrarlo en su patrimonio turístico y ocuparlo con otros huéspedes algo menos egregios.

Su planta cuadrangular, rematada por un torreón en cada esquina, descuella a varias leguas entre los tejados del pueblo que nació con el señorío. Como a Roma, todas las calles, todos los caminos, concluyen en el empavesado circundante al pie de las almenas, donde una pequeña arboleda sirve de aparcamiento en sombras a los huéspedes motorizados de la pousada. La piedra alentejana imprime un sesgo vigoroso, inquietante, a todo el amurallamiento de la fachada, ensillado durante el siglo XV con cierta propensión a marcar el territorio de una supuesta ciudad prohibida. Y es que nadie que se quedase a las puertas del monumento podría imaginar el paisaje mudéjar, gótico y manuelino que dibuja el patio interior, trenzado con una pulcra continuidad de arcos, escalinatas, acristalamientos, ventanucos y ajimeces testigos, quizá, de mil y un secretos de alcoba.

En la planta baja se concentran todas las zonas comunes: la recepción, el vestíbulo, sitio donde sentarse a leer y un comedor ambientado por la imagen luminar del adobe que proyectan los focos del patio a la hora quieta del crepúsculo. Poca variedad en los platos: bacalhão y carnes de la tierra, aunque a la vista el chef se toma sobrado interés en los aderezos. El fulgor de las velas en las mesas añade un toque romántico al aposento.

La sobremesa se disipa mejor en un jardincito trasero fragante de olivos, alberca piscina y otros rincones quietos. No hay para más al resguardo de estas almenas, si bien quienes disfrutan con la parsimonia de los días en Alvito pueden extender sus paseos a los trigales de alrededor o, incluso, desplazarse hasta el santuario de Nossa Senhora d'Aires, distante unos 12 kilómetros de la pousada.
Dos pisos arriba distribuyen el elenco de dormitorios, no muy espaciosos pero llenos de complementos, cada uno de ellos personalizado con las formas que adoptan los tabiques en el interior de la muralla. Uno rectangular, otro esquinado... Más tranquilos, los que dan al patio. Ajenos a la severidad impuesta en la decoración de casi todas las pousadas -y de muchos paradores-, los quartos de Alvito exhiben tapices en los cabeceros de las camas, moqueta roja en el suelo y cortinajes de tela de saco con ricos estampados, devolviendo a la arquitectura alentejana su rostro más humano.

Ese que, de camino a Lisboa, olvida la siega para entonar a solas un fado. "Alentejo da minh'alma, / tão longe me vais ficando (Alentejo de mi alma, tan lejos vas quedando)".


HABITACIONES RECOMENDABLES:

La 208 es amplísima y luce una ventanas de herradura enladrillada, así como un bonito estucado en la bóveda con frisos y escudo. También la 105, por sus doseles de hierro y el evocador chaise longue.


HABITACIONES CON VISTAS:

A los jardines y al pueblo desde algunas habitaciones.


COMER:

En la misma pousada, donde se puede degustar un delicioso bacalao asado con cominos á Marquês de Alvito, regado por un buen tinto alentejano.


ALREDEDORES:

En Alvito, la iglesia Matriz del siglo XV, la iglesia de Misericordia y la ermita de São Sebastião son tres de sus lugares de culto. Un paseo por sus calles, para admirar sus blancas casas, embellecidas por puertas de piedra trabajada en los siglos XVI y XVII.


ACTIVIDADES:

La pousada es parada de uno de los tres itinerarios trazados para conocer las áreas vitivinícolas y la cultura de la región.


Opiniones




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