Plaza de la Rosa dels Vents 1 08039 Barcelona (Cataluña|España)
Durante muchos meses, vecinos, turistas y curiosos miraron extrañados desde la playa el curso del nacimiento de un edificio que poco a poco iba tomando forma de vela gigante. El cuchicheo hablaba de un hotel, el hotel vela. Hasta que por fin, el primer día de octubre del 2009, abrió sus puertas el que es el primer hotel de marca W de España, el segundo en suelo europeo tras el de Estambul, mientras se ultiman los de Londres, París y San Petersbugo. La exclusiva filial de la cadena Starwood puso el punto de mira en Barcelona como parte del proyecto de ampliación de la margen sur del puerto, un trabajo de planificación urbana que gana terreno a la costa, que incluye una plaza pública abierta al mar, una marina y este hotel de dimensiones grandiosas y que conecta el centro histórico directamente con el Mediterráneo. A pie del paseo marítimo de La Barceloneta, el arquitecto Ricardo Bofill planificó unos 170 metros de rascacielos, que al final se quedaron en unos nada desdeñables 99 metros de vidrio reflectante con la silueta de una enorme vela de embarcación anclada a la nueva bocana del puerto, como si el hotel estuviera dispuesto a zarpar en cualquier momento.
Más allá de la fastuosa obra de ingeniería, que por sí sola garantiza luz y vistas de campeonato, el hotel implica todo un catálogo de servicios y cifras rendidas al funcionamiento de un gran complejo de lujo moderno y vanguardista. Desde la apuesta por el chef barcelonés Carles Abellán, todo un veterano en la escena gastro de la ciudad y con una estrella Michelín en propiedad para su Comerç 24, para liderar el restaurante Bravo24 hasta el glamouroso bar Eclipse, diseñado por la interiorista Isabel López-Quezada en la planta 26 del edificio y gestionado por la empresa londinense Ignite, responsables del exitoso club Boujis. Otras paradas del recorrido pasan por los 700 metros cuadrados dedicados a la salud y la belleza –boutiques, centros de manicura y pedicura, salas de tratamiento y relajación, zona húmeda… El Bliss Spa se vive a ritmo de R&B mientras se degusta un bufé de brownies-, el completo gimnasio, el informal comedor Wave pensado para platos ligeros o para recoger el picnic antes de bajar a la playa, la coctelería y la piscina exterior de borne infinito, rodeada de tumbonas y cabañas privadas.
Ya en las habitaciones, se impone descorrer las cortinas y admirar el panorama. Luego, vivirlas supone repantingarse en la chaise longue, envolverse entre las sábanas de 350 hilos y las almohadas de pluma de ganso, dar cuenta de la cajita de picoteo y embadurnarse con los productos de tocador de la misma marca que el spa. Estación de radio, de iPod, iluminación ambiental, televisores de 32 pulgadas, varias líneas telefónicas, banda ancha de Internet. Y todo eso en las más sencillitas. Cuanto más arriba se duerma, más se paga.
Puedes recordar aquí en qué consistió la celebrada inauguración del W Barcelona.
dobles: 250, dobles especiales: 159, junior suites: 56, suites: 8, apartamentos: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, ordenador personal, TV interactiva, monitor plano de TV LCD/Plasma, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, plancha, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
Salida a las 17 horas, servicio 24 horas, garaje, jardín, piscina exterior, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 2000personas , gimnasio, sauna, tiendas, Discoteca, salón de estar, business centre, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
admitidas
Nunca.
Richard Brekelmans