Calle Sant Sever 5 08002 Barcelona (Cataluña|España)
Aunque Barcelona tiene al viajero acostumbrado a la siempre atractiva mezcla de tradición y modernidad, no deja de llamar la atención la propuesta de un hotel escondido tras los renovados muros de un palacete del siglo XVIII, en la ora bulliciosa ora tranquila plaza de San Felipe Neri, en pleno barrio gótico barcelonés.
Traspasar el umbral supone recogerse en una relajante atmósfera de diseño y música lounge, estudiada al milímetro para resultar innovadora sin repetir hasta la saciedad el abecé del disseny catalán. Alrededor del patio de luces se distribuyen las escasas instalaciones comunes: a la izquierda está el saloncito barroco con biblioteca. Al fondo, el restaurante y su bar minimal.
Las alcobas exhiben su carácter personal en cada detalle. Desde la temática de los cuadros, distinta en cada una de las tres plantas, a los edredones de firma o los cabeceros integrados en la pared, cada una de las más de veinte habitaciones tiene un detalle personal.
Esto es una mera aproximación al hotel Neri H&R. Repasa línea a línea la Crítica de Fernando Gallardo y verás lo que da de sí.
dobles: 7, dobles especiales: 7, junior suites: 7, suites: 1;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, prensa diaria, carta almohadas, carta sábanas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, salas de convenciones con capacidad para 10personas , salón de estar, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante
servicio de canguro
Nunca.
Anna Albuixech
Perderse en la angostura del barrio gótico, deambular entre la catedral y el Palau de la Generalitat, impone una parada en el hotel de la plaza San Felipe Neri. El misterio de sus contraluces, de su desgastado itinerario, de su palpitante vida, empapa el armazón dieciochesco de este palacete, hoy hotel sorprendente.
Y al flanquear su entrada, una sugerente miscelánea interiorista directa a los sentidos. "Sensual. adj. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos". Esta es la definición impresa en el ascensor como ontología inherente a cada rincón, resultado del desalojo diáfano que ejemplifica la revisión del disseny. Impera el aprovechamiento del espacio sin estrangulaciones, ganado a través de la sabiduría sensorial. Para el estímulo visual, diferentes gamas cromáticas repartidas en las tres plantas: la amplitud de la primera permite tolerables contrastes entre rojos, platas, negros y azules. Se impone un acercamiento a la pintura renacentista; en la segunda, de proporciones más reducidas, lucen los colores neutros. Es turno para los cuadros de flores, tipo macro; y en la última, explosión luminosa de verdes y dorados. La propuesta pictórica exhibe horizontes en las suites. En cuanto al oído, insinuación ambiental en forma de música lounge, relax mestizo favorecedor del encuentro y la charla. Las esencias y la cera perfumada de las velas excita el olfato. La madera y la piedra en su vertiente más rugosa atrae la experiencia táctil, pero no cae en la aspereza rústica gracias a la suavidad de los terciopelos y las telas nacaradas, almohadas y edredones. Y como colofón, el gusto se relame por la fusión medieval y mediterránea, en su visión más universal, impartida por Jordi Ruiz en el restaurante del hotel, ambientado entre arquería de piedra.
Aún hay más: de los cuartos de baños futuristas -sin bañera, eso sí- y beneficiados por el poder liberador de energía negativa de la cuarcita a la terraza solárium, -con tumbonas, ducha y bar- abierta a los tejados de la barriada castiza. El resto es mejor conocerlo. Glamour a veces sutil, a veces desmesurado.
La decoración llevada a cabo por Julio Pérez Catalá y Cristina Gabás.
La mala insonorización.
La número 301, con dos monitores de plasma en las paredes.
El restaurante del hotel ofrece, de la mano del chef Jordi Ruiz, cocina mediterránea con reminiscencias árabes y medievales. Vainilla, aceite de oliva, canela, azafrán, una carta de vinos sorprendente y especialidades como la paloma y el avestruz.
La Pedrera. La Illa de la Discordia, manzana compuesta por las casas Lleó Morera, Ametller y Batlló. Ramblas abajo se extienden el Port Vell y la zona del World Trade Center. Museu Egipci de Barcelona - Fundació Arqueológica Clos.





(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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