Paseo Colom 12 08002 Barcelona (Cataluña|España)
Una de las zonas más nobles de Barcelona acoge uno de los complejos hosteleros de mayor renombre enclavado en una construcción del siglo XVI, rehabilitada en 1850. Originalmente propiedad de la familia Cardona en una época en la que los linajes catalanes alojaban a la corte en sus casas solariegas pasó, tres siglos más tarde, a manos más plebeyas que imprimieron al edificio su porte de inspiración neoclásica. En el mismísimo paseo Colón, el viajero más exigente encontrará 44 habitaciones equipadas con corrección y una piscina exterior junto al bar y la terraza solárium.
Ahonda en detalles acerca del equipamiento completo de los dormitorios en la Crítica de Fernando Gallardo.
dobles: 27, dobles especiales: 8, triples: 2, junior suites: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, linea ADSL, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, plancha, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, piscina exterior, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 30personas , salón de estar, business centre
bar cafetería, restaurante al aire libre
servicio de canguro
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Cristina Reus
Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V
IVA (8%) no incluido
Lo que en un tiempo, a principios del siglo XVI, sirvió de refugio a la corte invitada por nobles familias como los Gualbes, los Montcada o, en este caso, los Cardona, es hoy lujoso y moderno alojamiento, digno de una de las zonas más representativas de Barcelona. En pleno Barrio Gótico, de cara al paseo de Colón, observa la agitación de Port Vell y el movimiento de la calle Mercè.
Con el objetivo de preservar el espíritu de aquellos años reales y de mantener la estructura ecléctica de aires neoclásicos que se instauró a partir de 1850, el hotel se alimenta de aromas nobles en combinación con el estilo moderno y vanguardista que caracteriza las zonas comunes y las habitaciones.
Las seis plantas de este señorial caserón, incluido el solárium de la azotea, no esconden la voluntad de atención estrecha al huésped y así disponen todo tipo de servicios para poder satisfacerle: piscina exterior, servicio de habitaciones 24 horas, parking con aparcacoches, salón de estar, un práctico servicio de canguro, o servicio Bussines Center gratuito para poder preservar el ambiente empresarial en dos funcionales salas provistas de la más avanzada tecnología.
Comodidad, amplitud y excelente acabado, características fundamentales que se trasladan a la intimidad de los dormitorios: 40 en total, repartidos en 27 dobles de tamaño Queen Size, con el mar o la calle Mercé a sus pies, varias triples y dobles especiales y tres suite júnior con una inmensa cama de matrimonio tipo King Size, todo lujo de detalles y el puerto de Barcelona como paisaje estrella. Todas ellas disponen de cuarto de baño de diseño, con ducha y bañera separadas, secador de pelo, espejo de aumento, zapatillas y albornoz. Una oferta envidiable que se completa con el minibar, la caja fuerte, la mesa de trabajo, aire acondicionado, línea telefónica de alta velocidad con conexión simultánea de voz y la televisión plana interactiva con múltiples canales digitales. ¿Alguien da más?
Para no saturar, decir que existe una habitación preparada para personas con discapacidad y un piso entero habilitado para aquellos que huyan del humo del tabaco.
La magnífica situación estratégica del hotel dentro de Barcelona. La más moderna tecnología tanto en las estancias como en las salas de reuniones.
La suite junior ubicada en la segunda planta. Posee una cama de matrimonio tamaño King Size, un pequeño despacho y un baño con vestidor y jacuzzi. Mira directamente al puerto de Barcelona.
Vistas al mar o a la calle Mercé, salvo algunas dobles normales que se orientan hacia interiores.
En el hotel, especializado en desayunos mediterráneos y cocina de mercado o en 7 Portes, local centenario cercano al hotel. Paseo de Isabel II, 14. Menú: 30-50 €.
El Barrio Gótico y la catedral gótica del siglo XIII-XV; el Museo de Arte Moderno; Montjuïc; Puerto Olímpico; La Barceloneta; el pabellón Mies van der Rohe, reconstruido en 1986 según se ideó para la expo de Barcelona de 1929.
Sede de nobleza
El Duquesa de Cardona nos abre las puertas del pasado medieval de Barcelona, en sus paredes se respiran reminiscencias de los gustos arquitectónicos y decorativos de los que fueran los antiguos residentes de este palacete de hace casi cuatro siglos. El hotel se define por su historia arquitectónica y por quienes la ocuparon, dotando al edificio de una fuerte personalidad y refinada decoración.
Históricamente es en el último cuarto del siglo XVI cuando el dominio de esta finca se encontraba en manos de la familia Cardona. La creación de la muralla de mar de Barcelona en el s.XVI contribuirá al incremento del prestigio residencial de esta área de la ciudad entre los sectores más representativos de la sociedad barcelonesa. La calle Ample se convirtió en el eje vertebrador del nuevo barrio marítimo, que contaba con establecimientos religiosos relevantes como el convento de Sant Francesc y el de la Mercé. Fue en esta época cuando grandes linajes de la nobleza catalana como los Gualbes, Moncada, Queralt y por su puesto los de Cardona, erigieron en la calle de la Mercé, y en las vías colindantes, sus prestigiosos casales donde dieron refugio en varias ocasiones a la corte real durante sus estancias en Barcelona. La historia reconoce a los Cardona como uno de los linajes más importantes y antiguos de Catalunya, siendo digna de mención, entre otros capítulos, su gran aportación al Monasterio cisterciense de Poblet.
Fue la actual XXI Duquesa de Cardona, Doña Casilda-Ghislaine Guerrero Fernández de Córdoba, quien al ser conocedora del pasado histórico de esta finca no dudó en otorgar mediante escritura notarial su autorización y consentimiento para la utilización de su título como nombre del hotel. Esta respuesta entusiasta de apoyo, para un edificio tan singular como el que nos atañe, culminó su transformación dotándola de vida, que toma sus propias decisiones, y que encarna su papel de guía que introduce al viajero en la Barcelona medieval.
Un busto de su antecesora preside el hall principal.
De casa noble a hotel del s.XXI.
Desde el s.XVI la antigua residencia ha contemplado dos profundas remodelaciones. Fue a mediados del s.XIX cuando se efectuó una primera restauración del edificio cuando Josefa Trabal era su propietaria con la intención de convertirlo en viviendas privadas. Inició un proceso de restauración y ampliación del vestíbulo de entrada que habían albergado las antiguas caballerizas del palacete medieval y de diversas estancias, con el cuidado de preservar su estructura, las esbeltas columnas y majestuosos techos abovedados, la escalinata de piedra de Montjuic del s.XVII, barandas y pasamanería, así como la forja original de los ventanales. La segunda remodelación hizo el milagro de convertirlo en hotel.
Esta joya arquitectónica fue descubierta hace cinco años por un grupo de pequeños inversores privados quienes, cautivados por la belleza e historia del edificio, decidieron recuperar el esplendor de épocas pasadas, reproduciendo en la medida de lo posible la decoración y espíritu del antiguo palacete. Tras tres años consagrados a una intensa rehabilitación llevada a cabo por grandes expertos del grupo constructor y promotor Med-building nace el Hotel Duquesa de Cardona, que supuso su proyecto más ambicioso y su primer establecimiento hotelero.
Restaurante La Duquesa
El resultado nos ofrece un perfecto equilibrio entre pasado y presente. De estilo ecléctico bajo un marcado estilo neoclásico, su fachada mantiene intacta los pórticos originales y herrajes antiguos de los balcones y ventanas. En la actual fachada posterior del edificio, dos nobles ilustres representados en los medallones atestiguan una época e que la llegada de los Duques de Cardona en sus traslados en carruaje se efectuaban accediendo por la calle del gótico a donde se abría la fachada principal –la más noble- situada de espaldas al mar. Fue a partir del 1888, con la demolición de la muralla de mar, que el frente marítimo se convirtió en la fachada más visible de la ciudad antigua y poco a poco los edificios comenzaron a mirar al mar.
Tras la rehabilitación externa del edificio se planteaba la necesidad de crear un ambiente original, cálido y acorde con el espíritu del hotel. El interiorismo fue confiado a Jordi Fuentes, que cuenta con numerosos proyectos en su trayetoria profesional, y que, en colaboración estrecha con los propietarios, quienes se volcaron en cuerpo y alma a dar vida al hotel, consiguió plasmar a la perfección la atmósfera de calidez y sosiego que requiere este edificio singular, inundado por la luz y color del mediterráneo. En la decoración combinan colores con tonalidades desde el ocre al marrón, verdes suaves y granates, creando ambientes con iluminaciones tenues y materias nobles como el mármol en damero blanco y negro, madera maciza, cuero, piedra natural de Montjuic, y gran variedad de tejidos. Como resultado, una decoración cuidada hasta el más mínimo detalle.






(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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