Lugar Can Milans s/n 08394 Sant Vicenç de Montalt /Barcelona (Cataluña|España)
La vieja masía de Can Milans, encaramada sobre una colina tupida de vegetación, es santo y seña de celebraciones y reuniones multitudinarias a este lado del Maresme. De hecho, la familia Robert comenzó su negocio con un restaurante en este mismo emplazamiento a finales de la década de los ochenta. Con el Mediterráneo de fondo, sus jardines, al otro lado de las masas de pinos y encinas, son escenario de agradables sesiones en familia. La casa señorial del siglo XII, como bien reza el dintel de su puerta de acceso, se compone de este cuerpo de entrada, una capilla y otros tres edificios más, uno de ellos coronado por una torre almenada.
La piscina, enmarcada en listones de madera de teca, indica su tipología como hotel. Una vez dentro, se revelan unos interiores austeros y un tanto nobiliarios, con techos de madera y suelos de barro. Menos deslavazadas, las habitaciones intentan combinar la
rudeza de la piedra a la vista y las grandes vigas de madera con apariencias más actuales, como el acristalamiento de los cuartos de baño, los textiles de las camas y el cromatismo de parte del mobiliario, la desnudez de las paredes o el tipo de iluminación puntual sobre las camas.
dobles: 7, junior suites: 1, suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, acceso a internet, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, videojuegos, radio, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
jardín, piscina exterior, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 400personas , salón de estar, salón de billar, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
Del 7 al 17 de enero.
Miriam Robert
Tarjetas de crédito: MC
IVA (7%) no incluido
Muy recomendable.
PROS: la limpieza, pues las sábanas y los cojines olían a limpio; el baño y habitación, siempre muy bien arregaldos; servicio disponible en todo momento; detalle de minibar también en piscina, no espectacular, pero sí correcta, con madera y césped, zonas de sombras y sol todo el día, hamacas y toallas siempre disponibles. El restaurante, muy bien, aunque no recomiendo coger media pensión si no eres muy comilón. Las instalaciones, muy bonitas, cuidadas y limpias. Algo que está bien es el chillout de nombre Dodo, con carpas y música agradable.
CONTRAS: la cena del chillout nos decepcionó, ya que cuesta 7 euros y te dan un trozo de pan con tres montoncitos de sobrasada y tres trocitos de queso super pequeños. En cuanto a actividades, escasas.