Carretera de Vadillo 05560 Villatoro /Ávila (Castilla y León|España)
El Castillo de Villatoro, situado en plena sierra de Gredos fue fundado por el rey Alfonso XI a favor del obispo Don Sancho Dávila en el siglo XIV. En 1949 fue catalogado como monumento nacional tras permanecer en ruinas durante doscientos años. Hoy las chimeneas de leña, los tejados de madera y la sillería componen la Posada, un edificio de construcción baja, que rodea una torre, única parte original, y que acaba en unas cuadras con caballos.
Sus interiores de madera entramada en techo y viguerías, la cerámica en el suelo y elementos simples y rústicos, ornamentan un lugar que destaca por su intimidad y su limpieza, además de por su buen espacio.
Un patio interior presidido por un pozo originario distribuye los apartamentos centrales. Con una capacidad para dos o cuatro personas, acogedores y abrigados por una chimenea, disponen de su propio salón, cocina y aseo. Una de los dúplex gusta por su chimenea del castillo y su muro original, mientras la 11, la 12 y la 10 destacan por sus vistas a La Serrota, pico de gran altura que esconde la sierra de Gredos justo detrás. La habitación torreón, en la misma torre originaria, merece una nueva redefinición.
Más detalles en la Crítica de Fernando Gallardo.
dobles: 2, suites: 13;
todas con
calefacción, camas kingsize, Tv color, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, habitaciones no fumadores, secador de pelo
Salida a las 17 horas, jardín, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 40personas , salón de estar, chimenea
bar cafetería, restaurante
admitidas
Nunca.
Teresa Jiménez
Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V, 6000
IVA (7%) no incluido
¿Prisas para desayunar? Imposible en La Torre del Mayorazgo. Allí te servirán el brunch, una famosa combinación de desayuno y almuerzo, servido hasta las 13 horas. La idea es de los americanos, y mezclan en el banquete dulces y salados.
Los apartamentos, por su espacio, su intimidad. El trato de Pelu, quien dirige este alojamiento a medias con los propietarios.
El comedor del restaurante. Un gran inconveniente de este salón es su falta de calidad en el mobiliario, su ruido por estar la barra del bar en la misma sala, muy concurrida, y demasiadas moscas provenientes de las cuadras, lo que hace que la hora de la comida sea un poco importuna.
Destaca la 4, dúplex con chimenea originaria del castillo y muro original. La cocina está equipada con vitrocerámica y microondas, y se ubica en la planta de abajo, junto con el salón. En la planta de arriba está el dormitorio abuhardillado en madera.
Por vistas la 11,12 y 10, que dan a La Serrota, pico de gran altura que esconde la sierra de Gredos, justo detrás.
La cocina de la posada es tradicional castellana. Asados, revolcones, tostas, embutidos, con buenas raciones y acompañamientos contundentes. Se puede degustar cocina casera, guisos de caza y carnes de vaca abulense.
Calzada romana del Puerto de Pico, Monasterio de Risco; Piedrahita, Villafranca; Bonilla.
Su ubicación entre dos valles permite practicar actividades de montaña, como senderismo, rutas a caballo, excursiones en bicicleta, parapente, ala delta. Y visitas guiadas para acercarse a la cultura de la zona.
Estuvimos el pasado mes de diciembre de 2008 y volvimos a repetir en marzo 2009. El lugar dónde se encuentra el hotel, la atención excelentísima de los empleados, la calidad de las habitaciones y su restaurante nos dejó boquiabiertos, más que satisfechos; sin duda uno de los mejores en los que hemos estado. Mi esposa no para de repetirme en momentos bucólicos que debemos volver allí, y seguramente lo haremos. No olviden pedir el rabo de toro, los desayunos -como apuntan otros usuarios- son una maravilla y tienen una carta de vinos con buena selección.
Hemos estado este fin de semana, en la suite 8, y es un lugar precioso, acogedor, muy cálido. El lugar idóneo para pasar un fin de semana romántico. Las vistas son preciosas para descansar al lado de la chimenea. Héctor y Nines son encantadores y hacen la estancia más acogedora.
Es un sitio muy tranquilo y acogedor. Hector y compañía nos han hecho sentirnos como en casa. Los desayunos, muy buenos. La comida, buenísma. Un sitio estupendo para olvidarse del ruido y los coches de la ciudad. Lo único que le falta para nuestro gusto es una piscina. En verano hace mucho calor y para ir al río hay que coger el coche. Gracias y muchos besos a Hector y Alicia de parte de Raul, Patricia y Aitana.




(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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