Calle La Cruz 19 05635 Navarredonda de Gredos /Ávila (Castilla y León|España)
Su nombre no es gratuito. Desde lo más alto del pueblo, esta mansión del siglo XVII ofrece un alojamiento confortable y la posibilidad de admirar la majestuosidad del pico Almanzor desde sus ventanas. El escenario del parque regional de Gredos y un jardín poblado de árboles centenarios ensalzan su arquitectura de piedra, catalogada de interés histórico-artístico según la Diputación Regional.
Lo regenta Teresa Pazos, cuya familia vivió entre estos muros. Tal vez por eso ha querido dar a las amplísimas habitaciones nombres propios: la de las Chicas, donde antes dormían las criadas; las de la Panera I y II, desde las que se deja ver la campana de la gran chimenea ubicada en el salón de abajo.
En su decoración se han utilizado armarios y asientos importados de Asia, telas de KA, grandes vasijas, cestas con manzanas naturales, grandes losas de piedra y madera originaria en los suelos y en la viguería de los techos…
No te conformes, pasa a las recomendaciones del hotel y a las nuestras propias de la mano de Fernando Gallardo. ¿Lo mejor del hotel? ¿Dónde comer? Él te lo cuenta.
dobles: 5, suites: 3;
todas con
calefacción, acceso a internet, Tv color, mesa de trabajo, frutas de bienvenida, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
jardín, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar
bar cafetería, restaurante
Enero.
Teresa Pazos Gil
Tarjetas de crédito: EC, MC, V, 6000
IVA (7%) no incluido
A sólo dos horas de Madrid, bien indicado desde que se llega a Navarredonda de Gredos.
Las comidas y las cenas las elabora Teresa con recetas recuperadas de su familia y de la zona. Se pueden degustar algunas de sus especialidades como la crema de zanahoria, el chuletón y el lomo adobado.
Para los que quieran hacer un poquito de deporte, la ruta a la Laguna Grande (unas cinco horas) es una extraordinaria opción. La plataforma de Gredos está a unos cinco minutos en coche.
La posada está ubicada en una casa solariega del siglo XVII, inventariada por la Dirección Provincial de Cultura como de interés histórico artístico.
En su restauración se han respetado las características arquitectónicas del edificio, así como la mayor parte del mobiliario antiguo, y ha sido dotada de todos los servicios para que el cliente se sumerja en el siglo XVII con todas las comodidades del presente.
La decoración es esmerada y respetuosa con la época de la casa. Posee suelos con grandes losas de piedra, madera o barro con efectos de fósiles. La mayor parte del mobiliario, objetos decorativos y cuadros son antiguos.
Las zonas comunes, de una gran amplitud, se distribuyen en dos salones, una biblioteca, dotada de unos 2500 volúmenes a disposición del cliente, y un cuidado jardín de árboles centenarios y espectaculares vistas. Tiene, además, posibilidad de habilitar una sala de reuniones para empresas.
Los desayunos son abundantes: huevos de campo, zumos naturales, embutidos, tostadas, pan de hogaza, dulces y mermeladas caseras. Para las cenas se han recuperado recetas de las antiguas generaciones que habitaron la casa. Son platos cuidadosamente elaborados cada día con productos frescos de la zona.
El trato es muy correcto. Al lado de la chimenea parece que el tiempo se para. Y aunque los desayunos con tostadas y bizcocho casero son adecuados, las cenas están subidas de precio. Hay hoteles similares en los alrededores con precios idénticos y mejores prestaciones: el televisor en la habitación parece de los pitufos, no hay jacuzzi... Para un par de días o un fin de semana está bien, aunque si hubiese contratado una semana habría cancelado el resto de días. Fuimos a La Casa de Arriba a través de la cadena Rusticae, pero sabemos que en la zona hay alojamientos bastante mejores.
La casa es muy bonita y con un entorno magnífico. Hemos pasado unos días estupendos, relajados y muy tranquilos (uno se siente muy bien después de dormir 12 horas seguidas).
Es bonito pero tiene graves deficiencias. Lástima que no termine de cuajar. No sólo tiene mal aislamiento acústico entre las habitaciones. Los suelos son de madera, retumban y se oye todo. La calefacción es muy buena pero hace ruido. El agua caliente se acaba enseguida. Sin embargo, el trato del personal me pareció agradable, pese a que los precios parecen un poco subidos.