
Calle Iglesia s/n 05698 Navalonguilla /Ávila (Castilla y León|España)
Las cumbres carpetovetónicas constituyen un inmejorable póster referente de lo que significa un remanso a los pies de Gredos. La visión romántica de estas montañas se convierte en un poderoso imán para el excursionismo de fin de semana. Y, mejor aún, para el dolce far niente de unas vacaciones caseras, en invierno y verano, atendidos por el servicio amable de la casa, José Nestola y su mujer, May. Para estos favores, rusticismo sin rubor, el del ladrillo mudéjar con remates de piedra en una fachada de tres cuerpos superpuestos. El ambiente, en la intimidad de los interiores, cobra su mayor vigor al amor de la lumbre.
Abierto al jardín, en el comedor se dan cita los más valientes que se atreven con cenas compuestas por una dieta de judías de El Barco o de chuletones del valle de Amblés.
Fieles al abecé de la ornamentación rústica, no faltan en los dormitorios cuadritos de motivos vegetales, esteras de enea, cabeceros de forja, muebles de interpretación imperio y lamparitas por doquier. Con paredes tintadas de salmón y ocres o empapeladas con motivos florales, el espacio es lo de menos. En las estaciones menos frías (que no calurosas, pues esta palabra no existe en tierras abulenses) se puede disfrutar de las vistas que la terraza depara sobre las montañas. Es lo que siempre hemos llamado un hotelito con encanto.
dobles: 9, triples: 1;
todas con
calefacción, camas kingsize, linea ADSL, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, mesa de trabajo, minibar de pago, frutas de bienvenida, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
Salida a las 17 horas, jardín, tiro con arco, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar
restaurante, restaurante al aire libre
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Del 10 al 25 de enero.
Leonor Herrera García
Tarjetas de crédito: AE, MC, V, 6000
IVA (7%) no incluido
Justo enfrente del hotel Remanso de Gredos el bosque de robles más extenso de Castilla y León invita a adentrarse en él, pasear o coger setas en temporada.
Las vistas y las sutilezas decorativas. Cocina de buena relación precio-calidad.
Escasez de instalaciones.
A las cumbres de Gredos, como no podía ser de otra forma.
No hay que pensárselo, la estancia bien vale la contundencia de las cenas, de las judías de El Barco o los chuletones del valle de Amblés.
Laguna del Barco de Ávila, que conserva un puente de ocho arcos considerado entre los más grandes de España. Muy cerca se visita el castillo de Valdecorneja, en la cota más alta del valle. Pueblecitos como Los Llanos de Tormes, La Aliseda, Zapardiel de la Ribera o Navalperal de Tormes, característicos por sus recoletas iglesias parroquiales.
Un sitio espectacular. La casa preciosa, muy bien decorada y cuidada. La atención es muy buena, con mucha amabilidad y buenas atenciones. La habitación, de primer nivel, con una cama enorme y comodísima, las vistas inmejorables, el cuarto de baño cuidado hasta el detalle, al igual que el resto de la habitación. Un lugar en el que te sientes como en tu propia casa, muy acogedor. Sólo estuvimos una noche pero dan ganas de quedarse mucho más. Damos las gracias a Leo por sus atenciones.
Un sitio encantador, precioso de construcción, con ese campo que invita a quedarte una semana. Muy acogedor. El restaurante, muy conseguido. Y el trato del personal es de lo mejor que nos hemos encontrado hace tiempo, algo que dicho todo lo anterior consideramos fundamental. Un gran descubrimiento.


