
Pegado a las murallas abulenses, el antiguo Palacio de Piedras Albas, construido en el siglo XVI, sorprende sobre todo por la joya que oculta tras su histórico envoltorio: unos interiores de exquisita ambientación, obra de Pascua Ortega. El porte austero del granito y el barro cocido, el mobiliario castellano y los suelos alfombrados de nudos combinan a la perfección con los tonos chil...