
Sobre los restos de un antiguo convento carmelita y sus cuidados cultivos, el rey Dom Carlos ordenó levantar un trasunto palaciego del arte manuelino, que más adelante fue reconvertido en hotel de lujo. Lujo y deleite para la vista, apenas atisbo desde la carretera de acceso pues tan sólo permite adivinar la silueta del edificio. Es preciso subir hasta un mirador para admirarlo en toda su grandeza...
