Lugar La Quintana del Caleyo s/n 33867 Camuño /Asturias (Asturias|España)
Uno de los hotelitos más activos en las nuevas redes sociales de Internet es el retiro con el que Antonio Gómez y María Jesús Payo han culminado sus vidas, después de probarlo casi todo en el mundo empresarial. En plena Comarca Vaqueira, pertenece a la parroquia de Camuño, conceyu de Salas, poblada de montes de castaños y prados de terciopelo verde. Una casona palacio de 1650 propiedad de los Rodríguez del Caleyo fue mejorada y ampliada en 1876 por un indiano emigrado a California, adyacente a la cual aparecen un palomar tipico asturiano, un pajar en desuso, una panera de seis pegoyos, otra de ocho fechada en 1730, una casa de esfoyones y una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora del Caleyo. Todo rodeado por tres hectáreas y media de finca rústica exquisitamente mimada por los dueños.
Lo que no transmite el Libro de las Caras es el silencio sacrosanto del lugar. Nada se mueve, si acaso el leve crujir de la madera en el piso y un mobiliario seudoplateresco que se desdice de lo auténtico en la quintana (estructura, viguería, muros, entarimados de castaño…), radiadores contemporáneos incluidos. Junto a la entrada, la Llariega se conserva como un pequeño museo etnográfico que recuerda a los huéspedes el fornu donde antaño se cocían las hogazas y los bollos preñaus. O el xardu donde se secaban las castañas y colgaban los embutidos y botas de queso.
En ese mismo trasunto, las 11 habitaciones observan estricta fidelidad a la tradición de la casona-palacio, con cortinajes sutiles, colchas de buen abrigo, escayolas bien moldeadas y un fino olor a madera repelente a la humedad asturiana. La más amplia, El Cuartón, deja espacio para una mesa camilla y una escribanía de tacto suave. El Cuarto de la Esquina atrapa la luz del exterior gracias a su orientación sur y oeste.
individuales: 1, dobles: 7, dobles especiales: 3;
todas con
calefacción, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, radio, caja fuerte, frutas de bienvenida, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
jardín, salón de estar
bar cafetería, restaurante
Del 15 de diciembre al 1 de febrero.
Maria Jesús Payo
Tarjetas de crédito: MC, V
IVA (7%) no incluido
La casona Quintana del Caleyo es un ejemplo referencial de la arquitectura rural y popular asturiana.
Ingredientes para formar parte del patrimonio cultural son la capilla de San Lorenzo, las paneras de seis y ocho pegollos, la casa de esfollones, las antoxanas, el pajar y el palomar, todo ellos en el exterior del recinto, mientras dentro de la casa destaca La Llariega, un pequeño museo etnográfico compuesto por el forno, el llar y el xardu, lugar donde se secaban antiguamente las castañas.
A ti que te gusta la naturaleza, la paz, la tranquilidad, recrearte en la historia, el sabor de lo autentico, te invitamos a disfrutar de todos tus sentidos, en La Quintana del Caleyo, todo está pensado para que así sea.
Empieza el día con un desayuno, tradicional, autentico, saludable, zumo de naranja, recién exprimido, pan de centeno y trigo, bien tostado, untado con tomate natural, ponte, con jamón y chosco de Tineo, queso de afuega’l pitu, compotas caseras de manzana, higos, bizcochos caseros, bollinas de Cornellana, carajitos de Salas, toma la fruta del tiempo que quieras, yogures, etc.
Ahora, con las energías repuestas, prepárate a disfrutar de la naturaleza, camina, entre caseríos, prados bosques y riachuelos, acércate al litoral, pasea por Cudillero, Luarca, asómate a los acantilados en cabo Vidio, cabo Busto, recréate en recoletas y solitarias calas, del Silencio, La Regalina, Barayo, adéntrate hacia el interior, contempla, las brañas de los vaqueiros de alzada, cerezal, buspol, aristebano, adéntrate por su interior, recorre, sendero, caleyas, entre junto a torrentes, arroyos y ríos, tranquilamente sin prisas, sin tiempos, sin obligaciones ni metas. Carga de nuevo energías, degusta una buena cocina casera, en cualquier lugar que te venga al paso, un buen pote de berzas, una fabada, un repollo relleno de carne o una buena chuleta de chata roxa, no te olvides de loa postres, flan de queso o arroz con leche, después de nuevo a caminar, siéntate a la sombra de un castaño a la orilla de un riachuelo, relájate y disfruta de la soledad.
De regreso, te espera de nuevo La Quintana, una buena ducha, una confortable cama un ambiente acogedor, hogareño, disfruta de una animada charla, tomate una copa, tranquilamente y después un merecido descanso, una cama acogedora, cómoda, déjate acariciar por unas confortables sabanas de algodón, duerme plácidamente, el silencio será tu compañero, cuando te despiertes, sin prisas, tranquilamente, asómate a la ventana, los prados, los bosques, un paisaje cada día, estás listo para marcarte un nuevo día, tú decides.
Hospedarse en la Quintana del Caleyo es una buena oportunidad para poder disfrutar del tiempo, del silencio y de la buena gastronomía. En medio del verde paisaje asturiano destaca el proyecto de Antonio y María Jesús. Un referente de la buena hospitalidad. La panera, la llariega, sus amplias y cómodas habitaciones, los pequeños y delicados rincones donde dejarse estar, el comedor, donde cenar es algo mas que disfrutar de su buena cocina, sus dos higueras que reciben al visitante, las vistas que se abren tras las vidrieras.... todo está pensado para provocar el disfrute de los sentidos. Y sus proyectos siguen para estimular más, si cabe, los sentidos.
Estuvimos desde el viernes hasta el lunes. El hotel es increíble. Cada detalle está cuidado con gusto. Estar allí es otro mundo. El lugar donde está el hotel es bonito y tranquilo, nos encantó tanto por dentro como por fuera. Antonio y su familia son de lo más agradables y atentos.
Cuando a los que somos asturianos nos sorprende encontrar un lugar donde el encanto, la magia y los orígenes de nuestro pueblo se juntan, nos es muy dificil contener la emoción. Si a nosotros nos pasa esto, no puedo dejar de recomendar a todos aquellos, asturianos o no, que quieran disfrutar del romanticismo del entorno, el cuidado por el detalle, la hospitalidad y el cariño de Antonio y Maria que conozcan este reducto de tiempos mejores y más tranquilos, donde las noches se miden por el sonido del agua o el canto de los grillos. Gracias por una estancia inolvidable.
Acabamos de pasar el fin de semana en esa casa maravillosa con la oferta "Fin de semana Indiano". Lo hemos pasado muy bien y la experiencia no ha podido ser mejor. Los dueños transmiten calor en todo momento, y están dispuestos a contestar cualquier pregunta que les hagas, mientras ponen todo su interés en que te encuentres a gusto en su casa. Somos viajeros veteranos y hemos estado en muchas casas rurales en distintos puntos de España, y a través de estos viajes nos hemos encontrado que algunas son preciosas pero su acogimiento es frío, otras no son tan bonitas o simplemente no coinciden con lo esperado y las menos son como la Quintana del Caleyo. Una vez leídos todos los comentarios de otros visitantes, sólo nos queda confirmar todas las cosas buenas dichas de esta casa y sus propietarios, incluido el hijo de Antonio y María Jesús.
Solo con una experiencia como la que tuvimos en este precioso lugar, puede uno saber lo que es disfrutar de un fin de semana. Dos noches, fantásticas. Comodidad, atención personal, gusto por lo bueno. Un verdadero placer. Muy recomendable también las croquetas de 'Al son del Indiano' y el resto de platos, un restaurante precioso a unos km de Quintana del Caleyo.
Caimos en en este sitio encantador por casualidad. Y.... quedamos encantados. Con el hotel, el lugar, los dueños (Antonio y María), con todo. Un sitio maravilloso.
Privilegiada estancia en la Quintana del Caleyo. Amabilidad y relax a partes iguales en un marco incomparable. Uno se siente dentro de un decorado precioso rodeado de prados, caballos, ermitas y casitas de indianos. Los desayunos son realmente fantásticos y completísimos y las cenas muy ricas y caseras. Se nota la mano de Maria, una gran chef asturiana. Incluso nos llevamos algunas notas culinarias. La escapada es muy romántica, y Jesús no da puntada sin hilo para lograr la mayor comodidad del huésped.
Mis mejores amigos ya tienen los datos de contacto, y es que desde mi estancia en julio de 2008 les he enviado la dirección web a más de 20 personas como una oportunidad que no deben dejar pasar si van a mi tierra... los propietarios son unas personas encantadoras que se han "asturianizado" completamente. Si vas, repites, seguro...
Fuimos a la Quintana en enero de 2009 para pasar cuatro días de relax, perdidos y desconectados, en la Asturias que todos tenemos en nuestra mente; verde, remota, tradicional, lluviosa... Antes de ir nos informamos en la web del hotel y ya vimos la gran pasión que movia todo aquello. Antonio y María Jesús, a la inversa de los Indianos, llegaron a esta tierra para hacer sus tranquilas y pausadas "Américas". La casa y sus instalaciones están rehabilitadas con gusto y mucho respeto, pensando en la comodidad del cliente pero sin perder su esencia. Las habitaciones son muy espaciosas pero acogedoras, calentitas y bien decoradas, todo nuevo y bien cuidado. El entorno es espectacular y no necesitarás ir a ninguna oficina de turismo, cuéntale a Antonio lo que te gusta y el tiempo que tienes y él te aconsejará sabiamente. Nosotros no nos perdimos la cena en el restaurante Al son del Indiano (muy muy recomendable) ni la comida en La Culpa fue de María, ya os contará Antonio. En definitiva, un lugar para exploradores de todo tipo; aventura, fotografía, naturaleza, gastronomía y de emociones.





(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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