Lugar Palacio de Cutre s/n 33583 La Goleta/Piloña /Asturias (Asturias|España)
Javier y Sandra Álvarez regentan un extraordinario palacio asturiano del siglo XVI erigido en medio de 18.000 metros cuadrados de prados y finca virginal. El respeto escrupuloso a la esencia arquitectónica y medioambiental hacen de este hotel una lujosa parada en la encrucijada de caminos que van de Villamayor, o lo que es lo mismo, Piloña a Villaviciosa, Colunga y Ribadesella. Retirado de cualquier rastro edificado, encajonado entre el mar y los Picos de Europa, el silencio purifica los muros de su muralla, torre y capilla, y orgulloso desde su atalaya narra parte de la historia oculta del Principado. La suntuosidad y delicadeza afloran en la decoración provenzal de las suites y los salones, con mucho encanto y tan exquisitos como los desayunos primorosamente elaborados y servidos.
Profundiza en las crónicas del antiguo palacio y explora cada rincón de sus estancias de la mano de Fernando Gallardo.
individuales: 2, dobles: 4, dobles especiales: 5, triples: 3, junior suites: 2, suites: 1, apartamentos: 1;
todas con
calefacción, camas kingsize, acceso a internet, linea ADSL, ordenador personal, Tv color, TV Canal Plus, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, jardín, salas de convenciones con capacidad para 30personas , salón de estar, chimenea
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro
Del 7 de enero al 19 de marzo. 24 y 25 de diciembre.
Javier Álvarez Garzo
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V, 6000
Impuestos incluidos
Abandonado a su suerte durante una eternidad, el Palacio de Cutre logró desempolvar no sólo sus mejores rincones, sino también sus secretos mejor guardados. Javier y Sandra fueron los artífices del milagro y hoy en día hablamos ya de un alojamiento lujoso y con futuro. Sumergido en el fastuoso escenario de la Sierra del Sueve y el Valle del río Piloña, el conjunto arquitectónico de las casas de Cutre ya era mencionado en los papeles ancestrales, en los tiempos de la crónica real de Alfonso III en su alusión a la huída de D. Pelayo a Covadonga, o en los apuntes del capitán Santirso recopilados por el hercúleo trabajo de investigación de D. Eduardo Martínez Hombre en el que se refleja gran parte de la evolución del concejo de Piloña, de los palacios como el que nos ocupa, de sus casonas y de las costumbres de sus moradores.
Perteneciente a la parroquia de San Pablo de Sorribas, la finca conoció diferentes propietarios en las monjas y monjes benedictinos y aún en la actualidad permanecen intactas las huellas del pasado: una capilla y una pila bautismal junto a un sepulcro, aunque ni rastro del altar de Nuestra Señora de la Encarnación. Sí se mantiene la sillería que sirve de sustento a la riqueza ornamental de los interiores, de marcada tendencia provenzal con gran profusión de piezas y objetos de arte, algunos dieciochescos, otros victorianos.
Las habitaciones, por su parte, demuestran una especial dedicación ya que todas aportan fisonomías distintas, ya sean las triples, las dobles superiores o las suites, plenas en equipamiento y suntuosidad.
En el comedor, antiguo pajar, se antoja un rico y variado desayuno mientras se contempla el valle y las montañas, también avistados desde el jardín y la terraza. Para esconderse del exterior, en los inviernos o cuando cae la noche, ideal el salón con chimenea localizado en la pretérita cocina del palacio como revela el fregadero de piedra que aún se conserva.
El restaurante organiza con frecuencia jornadas gastronómicas. Otro detalle de gusto: a ambos lados de la escalera principal se colocan velas encendidas. Se respira en todo el hotel un silencio y un grado de aislamiento muy apetecibles.
Su decoración algo recargada: sobran los lazos repollo.
Suite La Regenta, con chimenea propia. La doble superior Petirrojo ofrece unas vistas subyugantes sobre el praderío.
En el restaurante del hotel, esmerada cocina, motivo por el cual este palacio forma parte de los Relais Châteaux españoles.
Casa Marcial. La Salgar, 10. Arriondas (15 km). Nacho Manzano no ceja en su empeño de superarse, renovando sus propuestas con originalidad y atrevimiento. La base de la que parte sigue siendo la cocina regional asturiana, puesta al día constantemente en platos muy actuales. Instalaciones recién reformadas con buen gusto.
Iglesia románica de Santa María, s. XII. Infiesto (5 km). Ermita de Santa Ana (7 km). Borines, balneario (12 km). Cangas de Onís, puente romano, ruinas ibéricas (17 km). Lastres, puerto pesquero (19 km). Reserva del Sueve (20 km). Siero, iglesias románicas (27 km). Pintorescas vistas entre Villaviciosa y Tazones (28 km). Priesca, iglesia de San Salvador (31 km). Cueva del Bollo, Arrobio (38 km). Iglesia románica y puente romano en Villoria (51 km).
Salidas en globo por los alrededores, de una hora de duración, desde el hotel.
En octubre de 2009, el sitio era especial, encantador, todo cuidado al detalle y se respiraba una paz increíble. Las habitaciones, el desayuno, todo precioso. Los jardines, los alrededores, las vistas, el silencio, los detalles. Altamente recomendable para ir en pareja o un grupo de amigos. Javier y Sandra se portaron fenomenal y son unos grandes profesionales, muy cariñosos. En este lugar le pedí matrimonio a mi futura en la jardín de la entrada, con el viejo fresno iluminado como testigo.
Amabilidad y restaurante de calidad. Los desayunos son buenísimos. Se duerme como un tronco.




(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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