Lugar El Allende de Vibaño s/n 33508 Allende de Vibaño/Llanes /Asturias (Asturias|España)
Entre macizos florales y arboledas, un sendero intrincado de montaña conduce a este hotelito rural con encanto construido en piedra, madera, barro y cubierta de teja roja, al estilo del resto de las casas de la aldea. Un hórreo, las cuadras y los invernaderos lo acompañan en medio de un jardín con portentosas vistas sobre la muralla grisácea de los Picos de Europa. Carlos Bueno lo gestiona con agudeza, talante sereno y cariño hospitalario. Si el día amanece despejado, se prestará enseguida a identificar cada una de las cumbres a poco que el huésped se lo pida.
Pero, ¿por qué Montaña Mágica? La respuesta te la da Fernando Gallardo en su crítica pormenorizada. La razón del bautismo de este hotel imprescindible enfrentado al Naranjo de Bulnes y otros secretos útiles para el viajero se esconden en ella.
dobles: 2, dobles especiales: 8, suites: 4;
todas con
calefacción, ordenador personal, Tv color, TV satelite, TV Canal Plus, mesa de trabajo, secador de pelo
Salida a las 17 horas, jardín, salón de estar, chimenea
bar cafetería, restaurante
servicio de canguro
admitidas
Nunca.
Carlos Bueno-Pilar Pando
Tarjetas de crédito: MC, V, 6000
Impuestos incluidos
Poco o nada se parece este bucólico lugar a aquel que inspirara el turbulento viaje a los infiernos de Davos en la obra maestra del alemán Thomas Mann. Aquel sanatorio suizo para tuberculosos en el que el nobel nos habla a través de Castrop, queda muy lejano de las playas de Llanes o de los Picos de Europa. Pero no fue óbice para que Carlos y Pilar escogieran la novela al bautizar a su hotel rural. Tal es su pasión que con el tiempo han ido recopilando ediciones de aquí y allá, traducidas al catalán, al finlandés, o al japonés, hasta reunir una biblioteca más que interesante. El reto está lanzado: una segunda noche gratis si el cliente les obsequia con un ejemplar anterior a 1960 o de una lengua aún desconocida por su colección.
En una construcción de planta irregular, de diferentes alturas a dos aguas, rodeada de verde pasto, el viajero encuentra la cálida hospitalidad del espíritu inquieto de Carlos, para rápidamente empaparse de la vida en la montaña. Invernaderos, granjas y cuadras donde descansan los legendarios asturcones, la arcaica raza asturiana de pequeños caballos. Todo al alcance de su mano, una vez dejada la coqueta habitación, que bien puede ser dúplex, o huido de los acogedores interiores, alegrados por vivos colores y alguna que otra caricia vanguardista.
Quehaceres no faltan en La Montaña Mágica aunque no se debe dejar escapar el momento de paladear un buen vino mientras se disfruta de la imponente visión de las paredes escarpadas.
Sus impresionantes vistas del entorno natural.
Las más recientes con salón, hidromasaje y chimenea.
Al macizo de los Picos de Europa.
En el restaurante del hotel, especializado en cocina tradicional asturiana.
Pastos y bosques de la sierra del Cuera para pasear, leer o montar a caballo. Ídolo de Peña Tú, Lledías (3 km). Playas de Llanes: Niembro, Toribia, Barro, Celorio (10 km). Cuevas prehistóricas de El Fresno (10 km) y El Buxu (15 km). Avín, ermita del Castro (16 km). Cueva prehistórica de Tito Bustillo (19 km). Arenas de Cabrales (23 km). Parque Nacional de Covadonga y los Picos de Europa, santuario de Covadonga (23 km). Desfiladero del Cares, (30 km). Cangas de Onís (30 km). Cueva prehistórica de El Pindal (32 km). Panes (40 km).
El establecimiento cuenta con una finca de cinco hectáreas que incluye una cuadra propia desde la que se organizan paseos a caballo por el valle de Ardisana, hasta el pico del castillo, un espolón natural asomado a los Picos de Europa.
En el Oriente de Asturias se juntan el mar y la montaña. Desde Cuanda, desde La Montaña Mágica, podrá apreciar el encanto de este paisaje excepcional, despertar o dormir bajo la mirada majestuosa del Naranjo de Bulnes y de los Picos de Europa, y tener las ventajas de estar a sólo unos minutos de las playas más bonitas de Llanes, y de lugares donde practicar espeleología, cicloturismo, parapente, golf...
Después de una cuidada reconstrucción de la quintana, siguiendo las pautas de la arquitectura tradicional, esta granja ofrece un alojamiento con todas las comodidades: habitaciones espaciosas con baño y duplex con chimenea, corredor, galería, salón, biblioteca y las dependencias de labor: horreo, cuadras, invernaderos.
A 500 metros de la aldea El Allende se abre Cuanda, con 50.000 metros cuadrados de finca, con pastos y bosques, para pasear, leer, montar a caballo, disfrutar del paisaje o simplemente perderse en la tranquilidad de los rincones de este lugar.
Destila paz.
La ubicación es excepcional, aunque no me dio tiempo de disfrutarlo. Se parece más bien a un albergue de montaña. Un alojamiento puede ser austero, pero la propietaria "deveria" de "saber" tratar mejor a los clientes.
Apasionante, mágica, tierna, dulce, de porcelana, furtiva, grandiosa, maravillosa, imponente, arrebatadora, bellísima… Increíble.
Es un alojamiento mágico, tranquilo, con buen trato, se come genial y las habitaciones ideales. Todo de ensueño. Sólo les recomiendo que pongan protección en la escalera del dúplex donde yo estuve alojada en septiembre de 2006, pues sufrí una caida en la que me fracturé el codo izquierdo y todavía sufro las consecuencias. Marivi Monroy.
Inolvidable.
Es un alojamiento mágico, como su nombre indica.Tranquilo, trato increíble, se come genial, el sitio es espectacular y tiene muy buena relación calidad precio. Es un lugar para no perdérselo.