Carretera Santander-Oviedo salida 319 33591 Piñeres /Asturias (Asturias|España)
¡Quién lo diría! Salirse de la autopista y encontrar a un paso el escondite perfecto. Sin esfuerzo, sin intrincadas rutas, sin GPS. Nada más dejar la autovía Oviedo-Santander, en el oriente asturiano del Valle de San Jorge, una pista asfaltada corre paralela hasta adentrarse en la espesura. Así se llega a este hotelito encantador y familiar, una antigua casa de labor de principios del siglo XIX, de vistosa fachada dorada tras la verja de entrada. Hacer crujir la gravilla de acceso, lanzar un primer vistazo a la exuberante maleza, sentarse en su porche, entrar en la casa por el portón donde se incrusta una evocadora vidriera con un duendecillo parapetado en el bosque, asomarse a su mirador original... Cada paso denota autenticidad, atmósfera brumosa y romanticismo.
Los acogedores salones del primer nivel reclaman desayunos caseros y, las plantas superiores, las estancias revelan un esquema de colorismo y delicadeza personal. Salmón, morado, azul... Mediterránea, Inglesa, Colonial... Colores distintos para espacios y sensaciones distintas. Puesta en escena campera, sencillez lustrosa, cabeceros conjuntados, cuadritos botánicos, lamparitas retorcidas, alfombras, viguería a la vista y el dosel como especialidad de la casa.
Desde sus ventanas, el paisaje de bosque animado, un bosque lleno de coetus, rincones y desniveles, de recodos frondosos, de hortensias pletóricas, de árboles centenarios... Para perderse, vamos.
individuales: 1, dobles: 3, dobles especiales: 4, junior suites: 2;
todas con
calefacción, Tv color, mesa de trabajo, secador de pelo
jardín, zona WIFI, salón de estar
restaurante
Del 23 de diciembre al 13 de febrero.
Manuel Rodríguez
Tarjetas de crédito: MC, V, 6000
IVA (7%) no incluido
El hotel Alfoz de Rondiella adopta el nombre del barrio en el que se emplaza -Rondiella-, precedido por la palabra "alfoz", que en árabe quiere decir barrio.
Antigua casa de labranza totalmente reconstruida y acondicionada como hotel rural.
Posee una preciosa finca de 700 metros cuadrados con paseos y rincones bucólicos ideales para limpiar de estrés la mente del viajero.
Está situado a 8 kilómetros de Ribadesella y a 20 de Llanes, y muy cerquita de los "bufones de Pria" (orificios en los acantilados por donde surge el agua del mar a gran presión a modo de géiser).
Ideal para combinar descanso y visitar los muchos encantos del oriente asturiano, como Covadonga y sus lagos, el macizo central de Picos de Europa, el mirador del Fito, las playas de Llanes o las villas marineras de Ribadesella, Lastres o Tazones.
Desde Gijón recomiendo este hotel. El trato es excepcional. El entorno, incomparable, sobre todo si se va con niños. Las cenas ofrecen unos postres exquisitos. De hecho no es recomendable si queremos mantenernos a dieta, pero si lo que queremos es disfrutar y saborear la comida Ángel nos ofrece muchas posibilidades. Un saludo desde xix?n