
Entre macizos florales y arboledas, un sendero intrincado de montaña conduce a este hotelito rural con encanto construido en piedra, madera, barro y cubierta de teja roja, al estilo del resto de las casas de la aldea. Un hórreo, las cuadras y los invernaderos lo acompañan en medio de un jardín con portentosas vistas sobre la muralla grisácea de los Picos de Europa. Carlos Bueno lo gestiona con agu...
