Carretera Los Alías-Cariatiz s/n 04270 Sorbas /Almería (Andalucía|España)
Campo de western, camino de los polvorientos platós cinematográficos de Tabernas. Asentado sobre un arrecife pelado, un conjunto de casitas resiste la imposición de los nuevos estilos hoteleros.
A imagen y semejanza de los cortijos de toda la vida, tan solo la visión de los paneles solares escapa de la máquina del tiempo. Al menos en el exterior, entre pitas y chumberas, donde la inclemente solana actúa sobre la tosca superficie de las casas, atemperada en el acomodo de las tumbonas bajo los tejadillos de cañas del porche. Porque el confort interior, amueblado por la firma Becara, aunque sencillo y discreto, supera las incomodidades del pasado. Paredes pintadas de amarillos y cremas. Ropa de cama estampada y a juego con las cortinas. Carpintería sobria. Espacios frescos a salvo de la altas temperaturas.
El cortijo principal acoge cuatro habitaciones, mientras otras siete independientes se reparten en sendos cortijos más pequeños, con porche, jardín y salón. Hasta 300 tipos de plantas, incluidas chumberas y olivos originales, forman el espacio ajardinado. Lo mejor, practicar yoga o disfrutar de un masaje ayurvédico, bañarse en la piscina de dibujo sinuoso entre las montañas de este paisaje kárstico o simplemente contemplar el valle de Cariatiz.
Sigue leyendo para descubrir el origen del paisaje enigmático del desierto de Sorbas. Esto y más en la Crítica de Fernando Gallardo.
dobles: 4, dobles especiales: 6, suites: 1;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, mesa de trabajo, minibar de pago, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
jardín, piscina exterior, salas de convenciones con capacidad para 12personas , salón de estar
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro
Nunca.
María José Señorans
Tarjetas de crédito: EC, MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
El Cortijo Alto de Cariatiz se encuentra en el parque natural de Sorbas, a los pies de un impresionante arrecife fósil de coral.
El paisaje donde se asienta y el trabajo de integración y transformación del viejo cortijo en hotel por parte de la arquitecta Paula Puente.
En el mismo hotel, cuyo restaurante tiene un pequeño comedor interior y unas pocas mesas en el porche. Cocina de mercado, de temporada y con productos típicos de la gastronomía almeriense.
El cortijo se sitúa en el parque natural de Sorbas, a los pies del arrecife fósil de coral de Cariatiz.
Masajes ayurvédicos, antiestrés y antiedad. Rutas temáticas por el Desierto de Tabernas. Talleres de naturaleza. Excursiones por el Cabo de Gata.
El lugar es fantástico, con unas vistas inigualables en toda la provincia. Pero se ve que el matrimonio propietario no vive de esto, pues el servicio está muy descuidado. Nos encontramos un ambiente decadente.
En Cariatiz hay un precioso hotel rural, en todo lo alto. Una de las veces que estuvimos, era por la mañana temprano, mientras subíamos las escaleras que llevan desde el aparcamiento, me paré a contemplar el paisaje, esa espectacular primavera que se ha disfrutado este año en el desierto, se escuchaba el canto de los pájaros y una agradable melodía que interpretaba al violín su dueño. Es un lugar que exuda por todos sus poros el buen gusto y el cariño con el que lo han creado sus dueños, pretendiendo por encima de todas las cosas el goce de quien lo visite y habite. Es uno de esos sitios de los que da pena irse, de una belleza aplastante que no alcanzo a descibir. Me faltan recursos literarios.
Hemos estado en agosto 2010 una semana (pareja joven). Nos ha encantado el lugar por precioso, ideal para descansar. La adecuación de sus cortijos te invita a relajarte en su salón con el televisor, o a tumbarte en sus hamacas del porche. El entorno es fascinante, tiene unos jardines preciosos toda su decoración muy elegante, la atención al cliente fenomenal, la limpieza excelente y nada que decir de la comida.
Hemos estado en este hotel yo y seis de mis hermanos. El lugar es idílico. El trato, excelente. Las habitaciones, espaciosas. El personal, encantador. Buen servicio de Julio y su mujer. No podemos decir más que cosas buenas de este hotel. Espacioso, cómodo.
Hemos pasado cuatro días maravillosos en este cortijo de la serranía de Sorbas disfrutando del silencio del campo y de las comodidades de un hotel de categoría superior con todos los servicios necesarios para estar bien hospedado. Tenemos que dar las gracias por las atenciones de la dueña del cortijo, Maria José, y también al buen servicio en el comedor por parte de Julio y su esposa. La buena situación del cortijo te permite hacer excursiones por toda la costa almeriense así como excursiones por el interior. Nuestra calificación es sobresaliente para las habitaciones, la limpieza y el restaurante.
En equipamiento, comodidad de habitaciones (cortijillos), zonas comunes y restaurante está a la altura de los mejores. El trato ha sido exquisito, los precios más que razonables; ideal para descansar.
Su emplazamiento es idílico para descansar y realizar mil actividades, con cortijos independientes en vez de habitaciones contiguas. Todo con mucho gusto. Y un trato exquisito, amable, lo cual es de agradecer en estos tiempos.
La concepción de las casitas, la casa principal con el comedor, la cafetería y la biblioteca, así como la zona de terraza, abajo, invitan a disfrutar de todas y cada una de las estancias, tanto en verano (es recomendable la terraza en una noche estrellada y los desayunos en la terraza del comedor) como en invierno. No está de más preguntar por las diversas actividades que en él se proponen: sesiones de poesía, charlas literarias, jornadas de comercio justo...





(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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