Calle Navegante 1 04116 Negras (Las) /Almería (Andalucía|España)
Las Negras, ese pueblecito pesquero perdido en el Cabo de Gata, crece y crece. Sigue siendo del gusto de jóvenes mochileros y parejas naturistas pero la expansión urbanística hace que proliferen establecimientos como este. Si primero el Grupo Cala probó con Cala Chica, decidió ampliar sus posibilidades con Cala Grande, un hotel de mayor tamaño y categoría pero de similar presentación y declaración de intenciones.
Detalles como zona wifi gratuita, múltiples posibilidades de reunión de empresa y eventos festivos, un restaurante con una gran terraza al aire libre y un spa balsámico en su arquitectura y bastante completo para lo que se estila por estos lares –piscina con volcán de burbujas y camas de aire a presión, jacuzzi con vistas a Cerro Negro, sauna, baño turco, poza de agua fría y cuatro cabinas de relajación donde se imparten tratamientos que funden tradición oriental y alta tecnología occidental: masajes con pindas orientales, faciales y corporales con fórmulas de última generación e imani-pedis, envolturas de cacao, baños minerales…
La estética refrescante de todo el hotel, encalado por fuera al más puro estilo cortijero, tiene su continuación en unas habitaciones modernas, luminosas y de imagen muy urbana. Destacan las villas redondas, al final del jardín del hotel, con un jacuzzi exterior, y las suites, bien equipadas y con espléndidas terrazas privadas de hasta 45 metros cuadrados, una delicia para pasarse la vida contemplando el mar.
dobles: 35, dobles especiales: 5, suites: 1, bungalos: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, ordenador personal, TV interactiva, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, cafetera, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
servicio 24 horas, garaje, jardín, piscina exterior, piscina climatizada, deportes nauticos propios, salas de convenciones gimnasio, sauna, sauna-ducha, salón de estar, business centre, transporte al aeropuerto, piscina infantil
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Oriol Sistach
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
Su factura actual y minimalista, un tanto alejada de la estética más rústica y cortijera del resto de los alojamientos de los alrededores. La zona de la piscina, para pasar el día tumbado a la bartola o para animarse a tomar una copa por la noche. El escaso impacto del edificio, a pesar de sus dimensiones, en el paisaje del publo y su entorno. La terrazas de algunas de las habitaciones, abiertas al horizonte y el mar. A valorar la mejora del desayuno.
Tal vez el encalado merecería una nueva mano. Las duchas son mejorables en su termostato y potencia. Sin embargo, las bañeras gustan por su ergonomía.
Cualquiera que de al mar. También las suites con terrazas de 45 metros cuadrados, abiertas al mar.
Vistas al mar, al Cerro Negro y a la playa del pueblo. Vistas, en definitiva, para no dejar de mirar, para perder la noción del tiempo.
En el mismo hotel, cenas mediterráneas en el restaurante Mandrágora. En verano, se pueden disfrutar al aire libre. Merece la pena reseñar el considerable esfuerzo que el hotel ha hecho por mejorar la variedad y la presentación del desayuno: zumos naturales, cócteles, fruta fresca recién cortada, cruasanes rellenos de jamón y queso, jamón serrano, tomate natural triturado, aceite de oliva, embutido, bollería que cambia a diario…
Las Negras, pueblecito pesquero bastante animado durante los meses de temporada alta. Muy cerca, Rodalquilar y, algo más lejos, San José y Agua Amarga. En general, merece la pena recorrer en coche, o en bici y a pie si no pega demasiado el sol, todo el parque del Cabo de Gata.
Si el huésped dispone de él, merece la pena traer el telescopio de casa y montarlo en la azotea del hotel.
Hemos estado alojados en este hotel mi mujer y yo en mayo durante 5 días y nos han tratado estupendamente. La habitación es cómoda y agradable, con unas vistas increíbles a la bahía de Las Negras. La arquitectura del hotel es profundamente respetuosa con el entorno. El restaurante tiene una carta relativamente pequeña, pero con una elaboración y una calidad excelente. El Spa es de visita obligada, aunque sea una vez. El hotel en general es una inmejorable elección para pasar unos días en Cabo de Gata.



(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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