
¿Casas cueva? Tal cual. En un cañón del Júcar, entre chumberas, granados y olivos, la roca encuentra la posibilidad de ser horadada para acoger singulares alojamientos en unas condiciones de temperatura constante. Esa es la Mesopotamia manchega, bautizada así por la fertilidad de la Manchuela...



Un tortuoso camino conduce a esta finca de 600 hectáreas situada en la sierra del Segura. El establecimiento ocupa una cortijo serrano de principios de siglo. Un antiguo almacén de esparto y un palomar restaurados albergan ahora los espacios comunes del alojamiento, mientras que las estancias se ubican en una construcción anexa de nueva planta, que también funciona como vivienda particular.
