Calle Pazo do Río 16 15179 Montrove /A Coruña (Galicia|España)
Lo que oculta la fachada de cal ya albergó el hogar de una aristocrática familia gallega. Integrado en una zona residencial muy cerca de la ría del Burgo, el único establecimiento con categoría de Hotel Monumento de toda la provincia de A Coruña combina la piedra y la madera acorde a la pauta arquitectónica de ayer y de hoy.
Sus estancias, 11 en total, se completan con 22 apartamentos de moderna estructura, equipados con cocina y somera decoración. En el coqueto jardín se pueden identificar más de 60 especies de árboles y plantas, además del pintoresco laberinto vegetal. Para los momentos de relax, el jacuzzi y la piscina convertible climatizada, o la pista de pádel.
Junto a la puerta de acceso a la planta baja desde el jardín, una terraza de verano apura los rayos de sol y permite animadas y frescas tertulias. El restaurante Valle-Inclán echa mano de la cocina tradicional de la zona; el olor de la lareira revive el pasado de la casa.
individuales: 1, dobles: 8, apartamentos: 21;
todas con
calefacción, camas kingsize, TV satelite, caja fuerte, minibar de pago, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, garaje, jardín, piscina exterior, piscina climatizada, salas de convenciones con capacidad para 30personas , gimnasio, sauna, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro, área de juegos
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Francisco Canabal Pérez
Tarjetas de crédito: AE, MC, V
IVA (7%) no incluido
En Pazo do Río el huésped puede elegir entre dormir en la parte noble de la casa, que perteneció a una familia aristocrática gallega, o en los apartamentos instalados en el jardín, con los que el hotel apuesta por la arquitectura contemporánea.
Desde las ventanas de las habitaciones del pazo se puede ver amanecer o anochecer sobre la ría del Burgo.
En el restaurante del hotel, Valle-Inclán, que ofrece platos de la cocina tradicional gallega.
A sólo 3 kilómetros, está la ciudad de A Coruña y otros pueblos limítrofes como Santa Cristina, Perillo, Oleiros, Betanzos y Mera. En ellos se pueden visitar numerosas muestras de la arquitectura y la cultura gallega.
El hotel dispone de un completo programa de actividades de turismo rural y aventura, desde senderismo para los amantes de la naturaleza, hasta paint-ball para los más intrépidos.
Rectificar es de sabios. Esta máxima tan denostada sigue siendo tan cierta como si fuese nueva. Esto es lo que ha hecho el Hotel Pazo Do Rio de Montrove-Oleiros (A Coruña), por boca de su director-gerente por medio de una llamada telefónica a nuestro hogar. A la vuelta de vacaciones y después de una estancia de tres noches en dicho hotel publicamos en esta estimada web de Notodohoteles.com una crítica sobre algunos de los problemas que sufrimos en esa estancia y, en especial, el cobro de 85,07 euros por una pequeña botella (benjamín) de champagne de Veuve Cliquot que nos fue cobrada después de nuestra partida del hotel sin haberla consumido, por el mal estado en que se encontraba. Después de la publicación de nuestros comentarios en un artículo denominado “la categoría hay que demostrarla”, no sólo se nos ha abonado el importe a nuestro entender ilícitamente cobrado, sino que -mucho más importante- se nos pidieron disculpas por la actuación del personal que en ese momento regía los destinos del hotel, con categoría 4* y Q de Calidad. Ciertamente entendemos que es difícil encontrar profesionales que sepan dar el nivel que se les exige, en especial cuando tratan con el público (no olvidemos, los clientes), pero creo que por parte de todos debemos ser exigentes con nuestras propias actividades profesionales cuando estamos prestando servicios, así como con la de los otros cuando los recibimos. Es creo la única forma de crecer como país. Por lo tanto nosotros también rectificamos nuestra opinión de nuestro artículo anterior agradeciendo al Director-Gerente su actitud profesional y deseando que en el futuro no tenga que rectificar muchos errores de su personal, porque será una señal inequívoca de que el hotel demuestre la categoría que tiene.
Dicen los entendidos que la categoría de un hotel (4 estrellas, Q de calidad) es un conjunto de cosas, desde su arquitectura, a unas cómodas y amplias habitaciones, un entorno bonito y cuidado, unos servicios dignos de esa categoría, una comida de acorde en calidad sino en cantidad a los tendedores ofertados, y también y muy especialmente a una dirección efectiva y un servicio profesional de todos sus empleados. Desgraciadamente para nosotros estos requisitos atribuidos por los entendidos no se han correspondido con nuestras expectativas en los días 12-14/8/09 en los cuales hemos estado alojados en dicho hotel. Y no es que la arquitectura del pazo (muy reformado), no sea digna, ni sus jardines y piscina cuidados y bastantes limpios, e incluso la habitación que nos tocó en suerte era suficientemente amplia y cómoda para lo que se supone tiene su categoría. Nuestros problemas tuvieron que ver más con la comida (tres desayunos y dos cenas) y, sobre todo, con el servicio. Especialmente con su dirección.
Me explico. El bufé del desayuno era muy poco variado y no incluía cosas tan elementales como fruta (había un frutero con algunas piezas incomestibles), ni yogures, ni platos calientes (un día nos hicieron un revoltillo de huevo o eso decía ser). En definitiva muy poco por 9 euros... Las cenas fueron todavía peor. No sé si el resto de clientes estaban alertados, pero cenamos solos los dos días. Tres tenedores y un rodaballo estilo gallego que tenía el mismo sabor que las patatas o las zanahorias que lo acompañaban. Después de ver el único camarero que el plato volvía casi entero, me preguntó si no era de mi agrado y después de explicarme que nada tenía sabor y que al parecer no llevaba ni gota de sal, me comentó que el cocinero no se acordaba si le había puesto sal y que si quería podrían hacerme otra cosa. A estas alturas yo ya tenía más ganas de dormir que seguir probando suerte. El día siguiente no mejoró nada la cocina, con lo que el tercer día, ya alertados como el resto de clientes, decidimos no cenar en el hotel.
Lo injustificable vino al final. La tercera noche y última de nuestra estancia mi mujer tuvo el capricho de probar del minibar una pequeña botella (benjamín) de champagne Veuve Cliquot. Estuvimos buscando por toda la habitación cualquier señal del precio de los productos del minibar, del cual hasta entonces sólo habíamos tomado una botella de agua. Misteriosamente, y a pesar de la numerosa publicidad del hotel y de sus servicios de pago, no había nada de precios del minibar. A pesar de esto nos arriesgamos a abrir la botella. Ésta se abrió sin ruido y sin gas. Al probarla tenía un claro gusto a corcho que denotaba su mala conservación o antigüedad. Dado que era la una de la madrugada, pensamos que no era prudente llamar a la única recepcionista o vigilante del hotel, para que viera el estado de la bebida y nos fuimos a dormir. Al día siguiente expresamos en la encuesta de calidad del hotel, todas nuestras observaciones incluyendo el mal estado de dicho mal llamado CHAMPAGNE. Cuando pedí la cuenta le dije a la recepcionista que habíamos abierto la botella y que estaba en mal estado. Cuando pagamos la cuenta vi que no la cobraba y pensé que por fin hacían algo que estaba de acorde con la categoría del hotel. Cuando ya estábamos de camino a otra ciudad me llaman desde el hotel la misma persona para decirme que había un error en la cuenta y que en vez de una botella de agua me tenían que cobrar el champagne. Yo le dije a la señorita que ya se lo había comentado y que podía ver el estado del resto de la botella y nuestros comentarios en la habitación. Total que no podían hacer nada porque estaba abierta y no la había llamado inmediatamente (se ve que tu queja caduca a las 7 horas) y que por lo tanto me tenía que pasar un cargo a mi Visa por 85,07 euros, cosa que evidentemente han hecho.
Cuando pedí hablar con el gerente (llamé dos veces), me dijeron que él no podía atenderme y que tenía instrucciones concretas de cobrar.
Combina arquitectura antigua con la moderna. Los servicios son muy buenos, con piscina climatizada todo el año, pista de pádel, ambiente relajado y buena gastronomía local.