Calle Enrique Mariñas 34 15009 La Coruña /A Coruña (Galicia|España)
Antonio Catalán, empresario hotelero de pro en la tercera potencia turística del mundo, sabe lo que se trae entre manos. Su modelo de alojamiento acendrado, funcional, minimalista y un punto previsible suele producir adicción. Espera uno sentirse cómodo durante un viaje de empresa… y la cama se pone de espaldas con cuatro glamurosas almohadas. Se antoja un cubito de hielo en el whisky y ahí aparece, en un expendedor al fondo del pasillo. Tiene la necesidad de enchufar el portátil y conectarse a Internet… pues wifi para estar tumbado mientras la CNN+ desgrana sus noticias de última hora. Salvo sorpresas, todo está incluido en la habitación.
AC, o sea Antonio Catalán en su omnipresente acrónimo, nunca decepciona mientras no ande uno en busca de mayores florituras. Su hotel coruñés cumple lo ya dicho con el aliciente añadido de un precio muy ajustado para la categoría de sus instalaciones. Forma parte de un complejo de edificios acristalados en el hito preciso donde la N-VI abandona los prados y se adentra en la ciudad para definir en ella una nueva zona de expansión residencial y de negocios.
La fachada del hotel se abre a una plaza ahuecada por el acceso al aparcamiento subterráneo de todo el complejo. Vale la pena por seis euros introducirse con el vehículo y descargar el equipaje desde el ascensor que comunica las ocho plantas de habitaciones. El trámite en recepción es eficiente, rápido y de una amabilidad poco común en los impersonales hoteles de extrarradio. A un lado se sitúa la Sala AC, habitual en los establecimientos de la cadena, que agrupa en el mismo reducto la zona de estar, una pequeña hemeroteca, el rincón Internet y la cafetería. Un ambiente actual y sosegado, sin estridencias.
Poco o nada integrado en la ciudad, el hotel se vive preferentemente en el espacio íntimo de los dormitorios. Aquí sí que la decoración sigue las reglas cartesianas del minimalismo: madera industrial, lámparas de firma, algún detalle de color y un armario ropero panelado con policarbonato translúcido a imitación de los shogi (tabiques en papel de arroz) japoneses. El cuarto de baño, en un mármol verde redundante en hoteles de otra época, queda apretado para una ocupación doble de la habitación.
No faltan las comodidades que abanderan la marca AC, como el minibar gratis, servicio 24 horas y el periódico junto a la puerta. Pero, ¡oh, sorpresa!, al caer la tarde pide permiso para entrar una camarera de piso encargada de la cobertura de camas. Repaso de sábanas y toallas, zapatillas de baño al pie de las almohadas y una cajita de bombones sobre el edredón embozado… Ni en los mejores hoteles urbanos.
Lástima que al día siguiente el desayuno se sirva en un comedor muy decorado para la foto y menos para el disfrute del paladar.
individuales: 78, dobles: 23, triples: 7, suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, TV satelite, TV Canal Plus, mesa de trabajo, minibar gratis, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
servicio 24 horas, garaje, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 430personas , gimnasio, sauna, salón de estar
bar cafetería, restaurante
Nunca.
Santiago Narganes
Está en fuera del centro urbano y hay que coger el coche en todo momento.
Aunque está un poco retirado del centro, se puede aparcar muy fácilmente en el complejo que sostiene el edificio del hotel. Parking subterráneo vigilado. Me gustó.