Playas del Algarve (23/04/2015)

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Plan Playas del Algarve
Acantilados, grutas, grandes arenas y sobre todo playas, playas entre las mejores del mundo. Es la mejor forma de describir el Algarve, ese pequeño gran secreto portugués que cada año capta a viajeros procedentes de latitudes más remotas. 200 kilómetros de costa bañados por aguas limpias y calmadas, como si el Atlántico se tomara un respiro, después de un largo viaje, en la esquina sureste del continente europeo.
 
Al sur del Alentejo y al oeste del Guadiana, en el Algarve la temperatura es una bendición, con variaciones entre los 15 grados, en invierno, y los 30 en los meses de verano. Nada de extremos, en esta tierra de valles y suaves colinas cuya capital es Faro. Lagos, Albufeira, Silves, Portimão, Loulé o Tavira son otras ciudades de la región, cada una con su particularidades y su encanto, cuya visita resulta imprescindible. No en vano, el Algarve fue la región más occidental conquistada por los árabes con sede en Al-Andalus. Muchos viajes en uno solo.
 
‘Playas donde vayas’ bien podría ser el lema del Algarve, que a pesar de que cada año diversifica más su oferta de vacaciones, tiene en sus inolvidables arenales suficiente reclamo para que, cada año, la visiten 9 millones de turistas. 69, ni una menos, son las playas que ostentan el distintivo de la bandera azul. Poco se puede decir, por ejemplo, ante la belleza natural de la laguna de Ria Formosa, junto a Faro, un sistema de islas de barrera que une con el mar gracias a seis ensenadas, cinco de ellas naturales. Allí las aguas cubren poco y la riqueza natural es desbordante.
 
La playa de la Marinha, cerca de Lagoa, es uno de los orgullos nacionales lusos y, con justicia, está entre las mejores del mundo. Sus aguas cristalinas y su perfil rocoso tienen la culpa. En las playas de Vilamoura, Marina y Falésia es posible compaginar la pesca por la mañana con el windsurf por la tarde. O practicar submarinismo y por la noche tomar algo en el exclusivo puerto deportivo.
 
Que nadie se olvide de preguntar por el adictivo ‘parasailing’, en el que se sujeta al que quiera practicarlo a un paracaídas y éste, a su vez, se une a la parte trasera de un bote. Cuando la embarcación acelera, el paracaídas se eleva y provoca el efecto del vuelo por encima del agua.
 
El recorrido desde la idílica playa de San Rafael, muy próxima a la ciudad de Albufeira, hasta la playa del Castillo, está jalonado por incontables grutas. En especial con marea baja es posible deleitarse comprobando cómo ha horadado el mar el terreno. También es una de las zonas favoritas para los más dados al submarinismo. En sí las propias playas de la Albufeira, como Oura, S. RafaelPescadores y Santa Eulália, son ideales para alargar la noche por su bien surtida oferta de restaurantes y terrazas.
 
La playa de Quarteira, urbana y mimada hasta el extremo, está en la freguesía portuguesa del concejo de Loulé. A pesar de la abundante afluencia de turistas, que le dotan de todos los servicios imaginables, Quarteira conserva el aroma de los pueblos pescadores de siempre.
 

Los que prefieran vistas emocionantes tienen una cita obligada con los fastuosos acantilados Ponta da Piedade, próximos a la playa de Luz  y a la playa de Canavial. Para los amantes de los lugares recónditos, uno con nombre intimidante que en absoluto se ajusta a la realidad, el Pego do Inferno. A 7 kilómetros de Tavira, esa ‘caída del infierno’ es un idílico estanque rodeado por grandes rocas y presidido por una caída de agua de unos cuatro metros de alto. Paradisíaco. Para los que viajen con niños, otro consejo: el parque acuático y zoológico ZooMarine, en la freguesía de Guia (Albufeira). Una buena forma de conocer la fauna submarina. 

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José Ángel Sanz

Club Vip