Multiaventura en la Sierra de Cazorla (31/03/2015)

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Plan Multiaventura en la Sierra de Cazorla
Es el mayor espacio natural protegido de España y el segundo de Europa. La Unesco lo declaró Reserva de la Biosfera en 1983. Y, seguramente, y a pesar de sus imponentes 214 300 hectáreas, el Parque Nacional de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas es menos conocido que otros de sus hermanos menores repartidos por la geografía nacional.
 
Las Cuevas de los Anguijones o La Toba, repleta de laberínticas cuevas de agua, deberían bastar para atraer, por sí mismas, a incontables visitantes. O el Cerro las Empanadas, 2.107 metros por encima del nivel del mar. O el Salto de los Órganos, en el río Borosa, impresionantes formaciones talladas en la roca. Pero es, este enclave natural en la provincia de Jaén, un pequeño gran secreto, idóneo para conocer en cualquier época del año pero en especial en primavera, cuando su impresionante flora cambia de color y se enseñorea en el paisaje.
 
La Sierra de Cazorla es siempre un gran reclamo, pero lo es aún más para los amantes de la multiaventura. La escalada, el rapel y la tirolina suelen ser los protagonistas en un entorno de naturaleza incomparable, con la mayor superficie de pinos de la Península Ibérica. Cuerdas y arneses serán los mejores amigos de los escaladores, esos viajeros tan diferentes al resto que son capaces de planificar con meses de antelación sus vacaciones si hay buenas noticias en las previsiones meteorológicas.
 
La bicicleta es un estupendo leitmotiv para adentrarse en la Sierra de Cazorla, con sus senderos y sus rutas para explorar en BTT y sus pistas forestales aptas para todo tipo de vehículos de dos ruedas. Fresnos, chopos, sauces y juncos escoltan el paseo, agradable desde la mañana hasta la última hora de la tarde.
 
El rey de los deportes de multiaventura es el descenso, que se puede disfrutar en cañones y barrancos en la zona de Cerrada de Utrero, en el río Guadalquivir. No hay que ser, ni mucho menos, un experto para manejarse por los saltos a las pozas o por los toboganes. La actividad se alterna con el rapel, la mejor forma de esquivar los tramos que no puede recorrerse a pie. La canoa o el kayak también permiten contemplar el río Guadalquivir a ras de superficie.
 
Menos ecológico pero idóneo para excursiones cortas, alquilar un vehículo 4x4 es otra forma de cubrir grandes extensiones. Son muchos los que lo eligen para desplazamientos familiares en los que se puede instruir a los más pequeños sobre la abundante fauna y flora del parque.
 
Si algo tiene la Sierra de Cazorla es que es disfrutable para personas de diferentes edades y condiciones físicas. No sólo familias de varias generaciones, sino también asociaciones y todo tipo de colectivos. Combina una extraordinaria variedad medioambiental con un ingente patrimonio, como el interesante Jardín Botánico Torre del Vinagre, una forma cómoda de conocer las plantas más representativas de la zona. La Sierra de Cazorla da para mucho.
 

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