Adelántate a Cervantes (22/03/2015)

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Plan Adelántate a Cervantes
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Puede que a algún despistado el nombre de Tirso de Molina solo le recuerde a la concurrida estación de Metro madrileña, pero son muchos más los que saben que el dramaturgo y poeta religioso tiene una vinculación muy íntima con la capital de España. El Barrio de las Letras, en todo caso, está a punto de vivir un fenómeno turístico de enormes dimensiones alrededor del hallazgo de los restos de Miguel de Cervantes, y eso sí que va a dispararlo y a ponerlo bajo un foco internacional.
 
Tanto el autor de Don Quijote de La Mancha como su esposa, Catalina de Salazar, pedirán su turno en el nuevo mapa del turismo que se espera que brote en pleno corazón de Madrid. Un hueco que tendrá que hacerse a codazos entre la amplia nómina de autores indispensables que ya lo habitaban. Sobraban motivos para realizar una visita turística esta zona encuadrada entre la carrera de San Jerónimo al norte y la calle de Atocha al sur, con la calle Huertas como espina dorsal y desplegada desde el Paseo del Prado hasta la Plaza de Santa Ana. Pero cualquier motivo es bueno para repasar uno de los entramados de calles más ilustres de España.
 
“De la misma forma que en Inglaterra la tumba de Shakespeare es un lugar de peregrinaje cultural para los ingleses y un hito, el saber que los restos de Cervantes estaban en el convento de las Trinitarias y tenerlos identificados va a dar nueva vida al Barrio de las Letras”, declaró el ministro de cultura José Ignacio Wert el día en el que se ponía fin a diez meses de investigación en el convento.
 
En la misma calle de Atocha, en el número 87, una placa recuerda que allí reposaba la imprenta de Juan de la Cuesta, empleada para dar a luz la primera parte de Don Quijote de La Mancha. Es un barrio, el de las Letras, en el que conviene abrir bien los ojos, ya sea para contemplar una placa conmemorativa como para no perder comba de los textos que jalonan la calle Huertas.
 
Sin salir de la misma calle es de visita más que recomendable la Casa-Museo de Lope de Vega, quien fuera enterrado en la iglesia de San Sebastián. En la antigua residencia del autor de El perro del hortelano o Fuenteovejuna se conservan su partida de defunción, la partida de nacimiento de Ramón de la Cruz y los registros de matrimonio de nada menos que Bécquer, Zorrilla y Larra.
 
Góngora y Quevedo pasearon su célebre enemistad por el barrio y Valle Inclán, años después, localizó en la calle Álvarez Gato, cerca de la Plaza de Santa Ana, Luces de Bohemia. Los corrales de comedias proliferaron como escenario clave para entender el Siglo de Oro. El de la Cruz y el del Príncipe fueron los más importantes, el segundo hoy en día convertido en el Teatro Español, en la Plaza de Santa Ana.
 
Junto con los citados Casa-Museo Lope de Vega y convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas, la iglesia de San Sebastián es uno de los edificios del Siglo de Oro que se mantienen en pie. Si sus muros pudieran hablar describirían cómo fueron los bautizos de Fernández de Moratín o de Jacinto Benavente y las misas de defunción de Cervantes, Lope de Vega o Espronceda. Otros edificios próximos que encarnan un pedazo de historia son el Ateneo de Madrid, la Real Academia de la Historia o el Palacio del Conde de Tepa.
 
El Barrio de las Letras, íntegramente peatonal, es una invitación permanente a pasear, descubrir y dejarse sorprender. Repleto de tiendas de toda la vida (de zapaterías a platerías), combina un perfil castizo con una vocación de apertura que lo convierten en único. Destacan por derecho propio la Plaza de Santa Ana, con su estatua en recuerdo de Federico García Lorca, o la Plaza del Ángel, que acoge al carismático Café Central, lugar de peregrinación para todo buen amante del jazz. También, unos metros más al sur, el vanguardista edificio de CaixaForum. Comercios, terrazas, restaurantes, bares de copas… una oferta amplia y diversa que hubiera fascinado al propio Cervantes.
 

José Ángel Sanz

 
 
 
 
 

  

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