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Selección de los hoteles más inquietantes para pasar una noche terrorífica

Hoteles de miedo para Halloween

Notodohoteles.com . 30 de octubre de 2013

La noche de Halloween cada vez tiene más seguidores fuera de su tradicional ámbito de celebración. Diversión y misterio se dan la mano y el negocio hotelero empieza a sacarle partido. Mucho más si se trata de hoteles que esconden leyendas e historias para no dormir, si son castillos encantados que dicen albergar fantasmas y espíritus de tiempos pasados, si son lugares que ya de por sí invitan a dejar volar la imaginación hacía mundos desconocidos. Notodohoteles se apunta a la aventura y sugiere algunos hoteles que pueden ser perfectos para una noche de Halloween terrorífica.  

Prince Hunter and Dracula Castle Hotel (Turda, Rumania)

En todo listado de terror que se precie no puede faltar una mención a Transilvania. Por supuesto, aquí está el hotel de Drácula, una fantasía medieval de dudosa verosimilitud y rigor pero que hace las delicias de los fanáticos del personaje. La particular atmósfera recreada por Bram Stoker para su personaje de ficción basado en el príncipe Vlad Tepes envuelve cada rincón del “castillo”, de las recargadas alcobas a las salas de reuniones y comedores comunes. Precisamente en el comedor puede degustarse, bajo la atenta mirada de una figura que recuerda mucho a la enigmática representación de Vlad, delicias como el vampiro a la parrilla o el tártaro empalado. Todo regado con los mejores vinos tintos de Rumania. Pero claro, no es el único hotel con el mismo reclamo. En pleno Paso del Borgo donde Bram Stoker sitúo la morada de Drácula, un remedo del castillo de Bran se alza desde hace poco con el nombre poco original de Castel Dracula, un hotel turístico que hace las delicias de los fans y al que incluso acuden a celebrar bodas.

The Stanley Hotel (Colorado, Estados Unidos)

El hotel de El Resplandor, para más señas. Ni más ni menos que el hotel en el que Stephen King escribiera parte de su terrorífico relato a partir de experimentar en su segunda planta una estancia algo... paranormal. Luego llegó la célebre adaptación cinematográfica de Stanley Kubrick, rodada curiosamente en otro hotel distinto, el Timberline de Oregón mutado para la ocasión en el Hotel Overlook. En cualquier caso, el Stanley es ese "hotel maldito" en el que el huésped mitómano puede reconocer la escalinata principal, el elegante bar y los pasillos interminables, así como puede pernoctar en la habitación 217, aquella en la que King dio rienda a su calenturienta imaginación.   
 
Propeller Island City Lodge (Berlín, Alemania)

Aunque para algunos pueda resultar macabro, dormir en un ataúd es parte del juego de este singular hotel temático de Berlín, uno de los más comentados de los últimos tiempos por su extravagancia y originalidad. Un puñado de habitaciones artísticas, pero muy extremas en su diseño y confort, atraen al cliente deseoso de pasar una noche que a buen seguro catalogará como experiencia única. Por un precio entre 69 y 115 euros la noche, la habitación 31 es la más indicada para los aprendices de Nosferatu. Los más aprensivos, pero con el espíritu gótico intacto, pueden cambiar los confortables ataúdes por el laberinto del piso de abajo.  

Hoteles de fantasmas: 

Salto del Tequendama (Bogotá)

Un lugar especial, diferente, un escenario sobrecogedor. A una hora de Bogotá, en plena sabana, un viejo caserón fue inaugurado como hotel de lujo en el año 1928 junto al mítico salto de agua del Tequendama. Hoy, abandonado antes de convertirse en museo, todavía impone a sus visitantes por aquellas almas que saltaban al abismo.  
 
Castillo del Buen Amor (Salamanca)

Más allá de la rentable explotación de la supuesta presencia de un fantasma entre sus muros, lo cierto es que hay que reconocer la categoría de este hotel con historia en plena dehesa salmantina. Fenómenos extraños. Anécdotas sin aparente explicación. Quién sabe si por sus alcobas vaga el espíritu de la Dama Blanca. La noche del 31 de octubre, una pitonisa recibe al viajero. El huésped puede apuntarse al taller de calabazas terroríficas, cenará un menú especial y jugará a "La maldición del castillo". Es imprescindible llevar disfraz, aunque se puede adquirir en la tienda del hotel. Sin ser Halloween, cualquier momento y cualquier noche es buena para sentirse especial entre los tapices, las antigüedades y las almenas de este imponente castillo medieval perfectamente conservado. 

Palacio Guendulain (Pamplona, España) 

Casualmente dicen, cuentan, susurran, que el último morador del palacio barroco que mandara levantar el virrey de Nueva Granada en el siglo XVIII todavía deambula en espíritu por las alcobas. El hotel ofrece salones lujosos, rincones nobiliarios, un delicioso patio ajardinado y habitaciones serias puestas al día. Aquel último huésped del palacio pudo precipitarse edificio abajo, pero su cuerpo nunca fue encontrado.   
 
Jamaica Inn (Launceston, Reino Unido)

Como sacado de las aventuras de la Isla del Tesoro, una posada al sur de Inglaterra fue cuartel general de piratas y contrabandistas de té y alcohol. Tal vez uno de aquellos filibusteros sea el que dicen que se pasea casi tres siglos después por el bar intentando apurar la jarra de cerveza que dejó entonces a medio beber. Tiene el lugar tanto magnetismo que el mismísimo maestro del suspense Alfred Hitchcock eligió la posada que ya había sido recreada por Daphne Du Maurier en su novela Jamaica Inn para la versión cinematográfica de 1939. ¡Qué más ingredientes se necesitan para un hotel de miedo!  
 
Queen Mary (Los Ángeles, Estados Unidos)

Tenemos en la lista hasta un barco fantasma. Uno de los más lujosos que puedan imaginarse. Anclado en el puerto de Long Beach de Los Ángeles, el legendario trasatlántico inglés congrega hasta 55 espectros fantasmales que se dejan sentir en camarotes o en cubierta. O en la puerta 33 de la sala de máquinas, donde dejó su vida el maquinista.  
 
Driskill (Austin, Estados Unidos)

Pasa por ser el hotel, y el lugar, más encantado -que no encantador- de todo Austin. Una novia rechazada en el altar y quiso ahorcarse en una de las suites, una niña que se cayó por las escaleras y cuya risa todavía resuena... Fanstasmas y más fantasmas.  
 
Brown Palace Hotel

Hotel de tronío en Denver, Colorado, con pasado y huéspedes ilustres como los Beatles o casi todos los presidentes de los Estados Unidos. En funcionamiento desde su apertura en 1892, el histórico hotel de estilo colonial sigue organizando visitas guiadas por una historiadora experta en su cronología, además de un tour especial en Halloween. ¿Por qué? Una señora de la alta sociedad llamada Louise Crawford Hill residió durante 15 años en la habitación 904 sufriendo todo tipo de desventuras y desengaños amorosos hasta encontrar la muerte de manera desconsolada. En cuanto la historiadora da comienzo al relato de dicha leyenda, la centralita empieza a recibir llamadas de la habitación maldita. Pero resulta que la habitación en cuestión no tiene teléfono.

Carbisdale Castle (Culrain, Escocia)

Las Highlands escocesas vieron cómo la viuda del duque de Sutherland erigía un colosal castillo que, a la postre, fue residencia de eminentes inquilinos hasta que a mediados del siglo pasado pasara a convertirse en albergue, uno de lo más particular y desde luego la joya de la corona de la red alberguista escocesa. Sobre una colina, el castillo atesora una importante colección de arte, entre cuyas piezas destacan las estatuas italianas de mármol. Pero claro, puede que esté encantado. Como en el Castillo del Buen Amor, también hay una dama blanca que, según cuentan, es la viuda del duque que mora todavía en su hogar. Pero no está sola, también está el fantasma del general James Graham y los de unos niños que lloran en la noche. Habrá que comprobar si siguen ahí después del periodo de reforma que lo mantiene cerrado en la actualidad. 

The Langham London Hotel (Londres, Inglaterra)

En este decimonónico aunque recientemente renovado cinco estrellas de Regent Street, pionero en la tradición del afternoon tea, se acumulan los espíritus. Precisamente algunos apuntan que cinco pueden haber habitado en sus aristocráticos muros a los largo de su dilatada historia. El más célebre es el de un doctor de la época victoriana que durante su luna de miel cometió un crimen pasional en la habitación 333 para después quitarse la vida. Otros afirman haber visto a Napoleón III recorriendo las dependencias. En nuestros días hay quien, como un presentador de la BBC, se ha llegado a despertar en mitad de la noche para descubrir que no estaba solo en su alcoba.

Castillo Leslie (Glaslough, Irlanda)

Sí, en este fastuoso castillo irlandés se casó Paul McCartney con Heather Mills, pero las historias fantasmagóricas se acumulan entre sus gruesos muros. La residencia de la familia Leslie -y de su perro Punch- parece estar poseída por sus miembros que aparecen y desaparecen para hacer a sus actuales huéspedes una más entretenida estancia. Que se lo digan a los valientes que eligen la habitación malva para pernoctar en el hotel. Allí dormía Lady Constance Leslie y hoy hasta su cama parece levitar. Lo dicho, ideal para una noche de emociones.     
 
Fairmont Banff Spring (Alberta, Canadá)

Más terrorífica si cabe parece ser la habitación 873 de este clásico hotel, habitación clausurada debido a haber sido escenario del asesinato de una familia que pasaba tranquilamente la noche. Y es que hay un espejo en la habitación que refleja las huellas de uno de los niños. Pero claro, fuera de la habitación asalta por los pasillos la silueta de una mujer vestida de novia y un antiguo empleado también se aparece en...  
 
Le Pavillion (Nueva Orleans, Estados Unidos) 

No podía faltar en la lista una referencia a una de las ciudades más hechizadas y con más mística de todas. Nueva Orleans ofrece una capacidad única para sugerir escenas turbadoras, ya sea en sus calles, en sus cementerios o en sus decadentes casas coloreadas. Este hotel de 1907 se lleva la palma en cuestión de fantasmas. Un servicio de registros paranormales cifró en 100 espíritus los contenidos en sus paredes, todo un récord en el país. Un huésped regresó a su habitación después de cenar. Una anciana le sorprendió en la oscuridad, le asió la cabeza y pronunció una premonitoria sentencia: nunca te dejaré marchar. Al encender la luz, no encontró rastro. Bueno, la cama aún mostraba el peso de un cuerpo. Menuda digestión tuvo el hombre, que como es lógico nunca repitió visita.     

 

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