Hace unos días, Elia Albert, la ayer farmacéutica y hoy propietaria del hotel La Serena, en Altea, me preguntó cómo podía incrementar su nivel de ocupación en estos tiempos de crisis anunciada y si creía yo que el haberse mantenido algo alejada de Internet había afectado negativamente a la popularidad de su establecimiento. Mi respuesta no se hizo esperar: lo queramos o no, la sociedad del conocimiento exige el uso sistemático e inteligente de las nuevas tecnologías en la comunicación. Tanto que hoy puedo afirmar sin miedo a equivocarme que un hotel sin presencia ni exigencia en el espacio virtual es un hotel que no existe siquiera para los mortales analógicos. A guisa de jeroglífico, invito a mis lectores a que descubran de qué establecimiento hablo mediante una rápida incursión por los territorios prescriptivos de Notodohoteles.com.
Ahora leo en El País un articulo de Jordi Soler que añade argumentos a mi convicción internauta. Transcribo algunos fragmentos de su texto para elucidar cuánto hay de certeza en la propuesta que hasta el ámbito político internacional está a punto de sufrir un buen revolcón a causa de ello.
"El término nómada, según razona Jacques Attali en su libro Milenio (1990), es la palabra clave que define el modo de vida, el estilo cultural y el consumo de los años 2000 (...) En este mundo nómada, la dirección terrestre de una casa, el número y la calle tienen ya poca importancia, lo fundamental es estar localizable en la Red, en ese territorio virtual donde ataca sistemáticamente y con tenacidad, desde hace meses, el equipo de Barack Obama. Todos los días, este equipo tenaz envía a sus donantes un e-mail, o a veces dos o tres, donde se nos informa de cada una de las actividades del candidato, de los puntos relevantes de sus declaraciones, y ello con un enlace a YouTube donde puede verse a Obama pronunciando ese discurso que tuvo lugar hace apenas unas horas. En el correo electrónico también se hace un balance de la campaña hasta ese día y, cuando hace falta, se pide otra donación o apoyo en un área específica, como, por ejemplo, el que se pidió el 24 de enero de este año, cuando arreciaban las sospechas de que detrás de ese político carismático hay un musulmán embozado, del que incluso circulaban fotografías; en aquel e-mail Obama decía: "No soy musulmán; envía este mensaje a todos tus conocidos".
Al margen de lo que suceda de aquí en adelante, independientemente de que consiga derrotar a McCain y llegue a la Casa Blanca, Obama ya ha logrado cambiar para siempre la forma de hacer política. Es verdad que se trata de un hombre sumamente carismático, de un orador excepcional que ha trascendido los límites sociales y políticos que le imponía su color, pero también es cierto que estas cualidades se han visto reforzadas y magnificadas por su forma de hacer campaña. Obama y sus asesores han apostado por la Red, han hecho de este medio de comunicación su campo de batalla; a fuerza de e-mails y de una página electrónica muy bien diseñada, han logrado conseguir, además de una multitud respetable de forofos en todo el mundo, las tres cuartas partes de los 265 millones de dólares que han recabado, en miles de donaciones modestas que no exceden los 200 dólares (...) Su página electrónica funciona como cuartel general; los voluntarios se ponen de acuerdo, comparten ideas y elaboran proyectos dentro de la misma página, es decir, que, el responsable de campaña de un pueblo, por ejemplo de Montana, organiza a su equipo, reparte tareas y sugiere consignas, aplicando la tecnología wiki, sin salir de su habitación, y después, cuando llega el momento, todo ese ejército de nómadas inmóviles (otra vez Attali), que están en todos lados sin moverse de su asiento, salen a ejecutar físicamente lo que han proyectado en su cuartel general virtual."
No entro ni salgo en consideraciones de orden político, ni mucho menos a decantarme por un candidato u otro en la carrera presidencial norteamericana. Lo que sí subrayo es que nosotros, ciudadanos, competimos con nosotros mismos y con los demás por ser mejores -una noble causa, una esperanzadora lid- no podemos subirnos a bordo de un Renault R25 cuando lo que tenemos enfrente es un Ferrari, por muy Fernando Alonso que nos sintamos. O lo que es igual, por mucho romanticismo que nos inspire el folleto de turno en papel, nada más global, práctico, bidireccional e inmediato que la navegación por Internet para escoger el hotel que queremos para nuestras vacaciones.
A la romántica propietaria del hotel La Serena, por el que suspiro de su encanto, le diría lo mismo que al candidato presidencial John McCain: renuévate o duerme tu tarde de pesca en el Missouri, que Obama ha logrado al menos la ventaja electoral de hacer de su candidatura un proyecto común. Un argumento que cada voluntario o donante de su campaña siente como suyo. Hermano Internet.