Le Taha´a, la perla negra de la Polinesia francesa (11/07/2011)

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Artículo Le Taha´a, la perla negra de la Polinesia francesa
Acceso y acogida

Si bien es posible aterrizar en el hotel tras pocos minutos de helicóptero desde Bora Bora, lo más habitual es volar desde Tahití al aeropuerto de Raiatea para ser recibido allí por un marinero que, tras recoger el equipaje de los futuros huéspedes en un carrito de bronce, les guiará hasta un pequeño puerto donde una lancha blanca les trasladará por fin al destino. Nada más salir a mar abierto, impacta el paisaje abrumador de islotes frondosos, pueblos minúsculos, palmeras altísimas y aguas cristalinas. El plácido viaje de poco más de media hora finaliza en el muelle techado del hotel.

La bienvenida sorprende por su colorido. En seguida, el personal obsequia con collares florales a los caballeros y coronas trenzadas a las damas. ¡Iorana! El tradicional saludo polinesio hace los honores, envuelto en un ambiente de brisa refrescante, perfume delicioso y sonrisas amigables. Antes de llegar a recepción, la encargada de las relaciones públicas del hotel hace las presentaciones en un perfecto español. Aquí los huéspedes. Aquí el paraíso.

Registro

En un primer vistazo, nada escapa a la autenticidad. Una enorme embarcación velera de estilo tahitiano descansa sobre la arena. Sobre ella, un pasillo enmaderado se introduce en el edificio central del complejo. Integrada en él, la recepción es un espacio abierto, sin puertas de separación y liberado por una cubierta a gran altura. Para acompañar el check-in de rigor, nada mejor que un poco de zumo de frutas servido en unos caparazones vegetales tocados con bombillas y flores. La llegada a la privacidad de la alcoba, previo camino junto a un mayordomo que montado en triciclo se ha ocupado de las maletas, prolonga el ritual de bienvenida. En Navidad, un árbol nativo de hojas secas y conchas decora la estancia. Entre otros detalles y adornos: estrellas, cintas, regalos… De lo más evocador.

Arquitectura y habitaciones

Hay quien habla de esta isla como la Bora Bora de hace décadas, es decir, un entorno aún sin explotar demasiado, con su esencia intacta. Por lo tanto, el resort Le Taha’a no cae en la artificialidad de otros grandes complejos exóticos, sino que pretende un lujo sencillo, natural. La postal del motu privado con las cabañas sobre el agua y las chozas de la playa remite a la de cualquier poblado polinesio. La arquitectura es la tradicional, la que se sostiene en materiales como la madera o la piedra.

Otro dato que confirma la contención de la propiedad es su capacidad habitacional. Apenas 60 unidades distribuidas en 48 suites flotantes, de unos 90 metros cuadrados cada bungaló, y 12 villas o chalés con jardín y playa privada, de entre 180 y 260 metros cuadrados. Las primeras se encadenan como palafitos levantados sobre pilotes. Las segundas proporcionan algo más de intimidad y autonomía. Antes del umbral de cada villa, una hamaca se mece entre palmeras. Varios escalones de madera separan la arena blanca de los dos ambientes diferenciados a cubierto bajo el techo de caña: a un lado, un living-escritorio que desemboca en el patio-terraza con su pequeña piscina donde refrescarse sin sal; al otro, el dormitorio, con su amplio cuarto de baño colindante a una ducha exterior y un jacuzzi. De frente, la playa.

Servicios

Como buen hotel especializado en lunas de miel y vacaciones en pareja sin salir de él, ofrece un nutrido abanico de opciones de ocio. Además de sus dos restaurantes y otros tantos bares, cuenta con una gran piscina, solárium, gimnasio, canchas de deporte, centro de buceo y la posibilidad de hacer múltiples deportes acuáticos. Por encima de todo, destaca el spa, ideal para conocer los placeres del Taurumi, el masaje tahitiano por excelencia que enlaza con una cultura medicinal milenaria para cuya tradición se sigue empleando la flor de tiaré.

Alrededores 

Dos islotes aparecen en el mapa polinesio enlazados por una laguna de agua transparente. Una es Taha’a, “la isla vainilla”; la otra lleva por nombre Raïatea. Entre los valles de la primera se pueden visitar las plantaciones de vainilla, las granjas de perla negra y hasta las aldeas locales. En la segunda, de carácter sagrado, no debería perderse el Marae Taputapuatea, el centro religioso más importante de la Polinesia. 

Le Taha'a Island Resort & Spa
Patio-Taha'a, B.P. 67-98733, Polinesia francesa (Tahití)
Tel. + 689 60 84 00
http://www.letahaa.com/

La opinión de
Fernando Gallardo

Fundador de notodohoteles.com

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